La finca de Raixa acogió este lunes 29 de junio la jornada “El horizonte rural: el futuro del campo no se espera, se construye”, un encuentro organizado por AnySolution que reunió a representantes institucionales y agentes del sector agroalimentario para analizar los retos del medio rural desde la innovación, la digitalización y la sostenibilidad.
La apertura corrió a cargo de la directora de AnySolution, Dolores Ordóñez, quien destacó la necesidad de “gestionar correctamente la tecnología” para avanzar hacia un modelo rural más eficiente. Ordóñez definió la entidad como “puente estratégico con los fondos europeos” y defendió la construcción de “un campo próspero, digital y profundamente sostenible”. El acto contó con la inauguracción por parte de la secretaria de Estado de Agricultura y Alimentación, Begoña García.
Al inicio de la jornada también se expuso el enfoque estratégico de AnySolution, que trabaja en torno a tres grandes ámbitos: el impulso del Smart Agri-Food y la soberanía agroalimentaria, el desarrollo del turismo rural sostenible y respetuoso, y la creación de ecosistemas de datos e inteligencia artificial aplicados al desarrollo local.
La primera mesa estuvo centrada en el proyecto europeo SPADE, con un presupuesto de 6 millones de euros, enfocado al uso de drones en agricultura, ganadería y gestión forestal. El responsable del proyecto, Pierrick Le Guillou, explicó el potencial de estas tecnologías para la detección de plagas, la monitorización de cultivos y la optimización de intervenciones en el campo.
Le Guillou detalló casos de uso en distintos países europeos, como la gestión forestal en Noruega, mediante drones con cámaras LIDAR y sistemas de vuelo coordinado bajo el dosel de los bosques; la ganadería en Grecia, con drones equipados con cámaras térmicas para el seguimiento del estado y comportamiento de los animales; y los cultivos en Mallorca, con experiencias en cítricos en la Cooperativa Agrícola de Sóller y en patata en Sa Pobla.
El proyecto también incorpora el uso de drones multiespectrales capaces de generar mapas detallados del terreno para identificar zonas afectadas por enfermedades como la alternaria o el repilo, permitiendo actuar de forma más precisa en el campo. Le Guillou señaló además que el objetivo de la iniciativa es “concienciar y acompañar a los agricultores en la incorporación de estas tecnologías”, en un contexto donde la regulación del uso de drones en Baleares sigue siendo limitada.
La segunda mesa reunió a Marga Morey, ingeniera agrónoma de la Cooperativa de Sóller; Raquel Alonso, directora técnica de Esplet SAT; Andreu Juan Serra, jefe de servicio de Agricultura de la Conselleria de Agricultura, Pesca y Medio Natural del Govern balear; y Josué Díaz, jefe de servicio de Innovación de la Dirección General de Innovación y Transformación Digital del Govern.
Morey subrayó que el principal obstáculo para la implantación tecnológica en el campo es el marco normativo y los costes asociados, mientras que Alonso incidió en la estructura del sector en Baleares, con explotaciones pequeñas que dificultan la adopción individual de estas herramientas sin apoyo técnico.
Por su parte, Andreu Juan Serra explicó experiencias ya en marcha con el uso de drones en el control de viñedos, incluyendo la detección de plantaciones irregulares, y planteó la posibilidad de ampliar estas aplicaciones a otros cultivos como el almendro, además de proyectos piloto vinculados a la Xylella fastidiosa.
Josué Díaz defendió la evolución hacia un modelo basado en datos, apostando por la creación de un “espacio de datos público y permanente”, en el que el propietario mantenga el control de la información y pueda compartirla de forma interoperable para mejorar la toma de decisiones. También apuntó a iniciativas europeas de gestión forestal e inteligencia artificial aplicada a la prevención de incendios.
A continuación se presentaron varios proyectos de cooperación e innovación europeos vinculados al medio rural.
El proyecto SMART ERA (Horizon Europe), con 24 socios y un presupuesto de 6.861.437,50 euros, está orientado a la digitalización de las zonas rurales y la innovación social. Entre sus objetivos figuran la creación de herramientas para reducir la estacionalidad turística, mejorar la gestión de datos locales y equilibrar la relación entre oferta y demanda en territorios rurales como el valle de Sóller.
El programa DATA4 RURAL, enmarcado en Erasmus+ y con socios de Italia e Irlanda, busca reforzar las competencias digitales en el turismo rural mediante formación modular, capacitación de formadores, una plataforma europea abierta de aprendizaje y el intercambio de buenas prácticas.
Por su parte, MADE4MED (Interreg NEXT MED, 2025-2028), con ocho países participantes, pretende desarrollar un ecosistema transmediterráneo de turismo rural sostenible basado en datos, con herramientas de análisis, mapeo y creación de “living labs” territoriales.
En la tercera mesa participaron Álvaro Roca, director insular de Promoción Económica y Producto de Mallorca del Consell de Mallorca; Tommy Ferragut, director insular de Turismo para la Demanda y la Hospitalidad del Consell de Mallorca; y Alicia Bueno, directora del departamento internacional de la Cámara de Comercio de Mallorca.
Roca puso el acento en la necesidad de disponer de datos fiables para mejorar la promoción del producto local y la toma de decisiones, tanto para residentes como para visitantes.
Ferragut defendió la importancia de generar demanda interna y de reforzar el valor del producto local: “Si el residente no cree en su producto, no podemos construir un modelo sólido”, apuntó, en referencia a campañas de promoción como “De bon de veres”.
Por su parte, Alicia Bueno explicó el trabajo de la Cámara en proyectos europeos como REVIVE, que utiliza vídeos en 360 grados para mostrar los procesos de producción en ferias internacionales, así como programas de internacionalización de productos con denominación de origen e indicación geográfica protegida en mercados europeos como el alemán.
La mesa final estuvo integrada por Pilar Amate, consellera executiva de Promoció Econòmica i Desenvolupament Local del Consell de Mallorca; Dolores Ordóñez, directora de AnySolution; y Miquel Gual, presidente de Camp Mallorquí y de la Cooperativa de Sóller.
Amate destacó la capacidad de respuesta del sector primario y el papel creciente del producto local en la economía insular, aunque advirtió de que “las ayudas se reducen mientras los costes continúan aumentando”. Subrayó además la necesidad de adaptar las políticas públicas a la realidad de cada territorio.
Miquel Gual expresó su preocupación por el acceso a la tierra en Mallorca y el encarecimiento del suelo rústico, alertando de que “cualquier agricultor que quiera empezar hoy se enfrenta a inversiones inasumibles”, y defendió la necesidad de proteger el uso agrícola del territorio.
Dolores Ordóñez, por su parte, señaló las dificultades para trasladar la realidad del campo a las instituciones europeas, afirmando que “desde Bruselas no siempre se entienden las problemáticas del territorio” y defendiendo el papel de los datos como herramienta clave para mejorar la comprensión y la planificación.
La consellera Amate cerró el bloque anunciando una dotación de 2,1 millones de euros en 2025 para líneas de promoción del producto local, con 133 proyectos, que ha aumentado hasta 2,3 millones en 2026.
