domingo. 14.07.2024

¿Quién apoya a los cuerpos y fuerzas de seguridad?

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Ayer debatimos en el Parlament una de esas propuestas que el PP y C's han llevado a los ayuntamientos y parlamentos para que los representantes populares manifiesten su "total e incondicional" apoyo a los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado.

 

Se trata de una iniciativa malintencionada y oportunista. Malintencionada porque pretende justificar las cargas policiales del 1 de octubre, excesivas a los ojos de todo el mundo. Oportunista, porque utiliza de escudo humano a las fuerzas y cuerpos de seguridad con el objeto de encubrir la mala política y la peor gestión del PP en relación a Catalunya.

 

Si de verdad se trata de dignificar el trabajo de los cuerpos y fuerzas de seguridad, hay que hacerlo con seriedad, y no "al calor" del momento político y de la crispación. Para empezar, PP y C's deberían dejar de alimentar un peligroso discurso de "polis buenos" (la policía y la guardia civil) y "polis malos" (los mossos y por extensión, otras policías autonómicas), ya que cuando tanto unos como otros actuan bien, hay que aplaudirlos, y cuando no es así, se critican y se piden responsabilidades, como a los políticos.

 

Los mossos, por ejemplo, desalojaron a la fuerza la plaza de Catalunya después del 15M, hicieron perder un ojo con un disparo con pelotas de goma a la ciudadana Esther Quintana, y se resistieron hace unos años a que la Generalitat instalase cámaras en los calabozos de las comisarías para evitar torturas: mal. Pero nadie duda del papel clave que jugaron en los atentados de finales de este verano en Barcelona y Cambrils, y ahí hay que aplaudirles.

 

Y con la Policía y la Guardia Civil, pues lo mismo. Nadie puede estar de acuerdo en que las cargas policiales del 1 de octubre fuesen caricias, precisamente, ni estuviesen justificadas. Una orden no justifica nada, y en este caso hay responsables en las órdenes de aporrear y en quienes aporrearon, que también deberían pensar que su cometido es sobre todo proteger al pueblo, no atacarlo por mucho que su superior el Delegado del gobierno en Catalunya sea un talibán. Como tampoco está bien que agentes con o sin uniforme griten "a por ellos", porque eso los convertiría en policía política, y eso debería ser cosa de otros tiempos.

 

La táctica de sacar la bandera no puede servir tampoco para tapar los retos pendientes de la seguridad pública en España, empezando por modificar una obsoleta Ley de seguridad que data del año 86, o una guardia civil a la que no solo no se ha hecho el más mínimo caso en sus demandas de democratización y desmilitarización, sino que se les sigue aplicando con contundencia el código penal militar y los agentes son encarcelados por simples faltas administrativas.

 

De ahí y de sus precarias condiciones laborales (solo empeorables por los trabajadores de la seguridad privada), el alto índice de suicidios en el cuerpo: 8 en julio y agosto este verano, una quincena en lo que llevamos de año. Bien se encarga el Ministro del Interior de que usted, lector, no lea este tipo de cosas, ni vea documentales como el de "Las cloacas del Estado" que ponen los pelos de punta a cualquier demócrata.

 

Si tanto queremos a los cuerpos y fuerzas de seguridad, ¿cómo se explica que en Balears tengamos, sobre todo en verano, menos refuerzos de policía y guardia civil que nunca? ¿No es del PP, la delegada del Gobierno? ¿Por qué no son transparentes las cifras de efectivos disponibles? ¿Por qué han ido desmantelado buena parte de las plantillas de agentes en los pueblos de la part forana? ¿Por qué coordinan tan mal a la policía y la guardia civil que los acaban enfrentando? ¿Por qué en nuestros aeropuertos la presencia de la policía y de la guardia civil ha sido reducida a su mínima expresión en favor del negocio de la seguridad privada que beneficia a importantes políticos vinculados al PP?

 

Sabrá mucho el PP de dar o quitar prestigio a un cuerpo de seguridad, y sino que se lo cuenten a la Policía local de Palma: nunca nadie había hecho tanto para desprestigiar toda una institución y el trabajo a buen seguro de un buen puñado de profesionales.

 

Dirán lo que quieran, pero en estos momentos el PP y Mariano Rajoy están haciendo un flaco favor a las instituciones públicas de seguridad, que merecen como todo trabajador y trabajadora pública, nuestro respeto. Como los docentes, que en estos días también son objeto de la difamación por parte del PP y C's al servicio de un puñado de votos. Cuánta irresponsabilidad en nombre de España.

¿Quién apoya a los cuerpos y fuerzas de seguridad?