domingo. 12.07.2026

La actitud no aparece en un curriculum...

Hoy os quiero escribir sobre una de las cualidades que valoro más: la actitud.

De cada persona que he conocido, siempre he valorado mucho su actitud. El currículum me informa dónde ha trabajado, un título dónde se ha formado, incluso en una entrevista o una reunión me puede ayudar a descubrir sus capacidades.

Pero ninguna de esas cualidades, que refleja su currículum, me informa cómo reacciona cuando aparece un problema o cuando tiene que tomar una decisión difícil.

He tenido y tengo la suerte de trabajar con excelentes profesionales como Javier Vich, Gonzalo Echevarría Puyo, Marco Paredes, Marcelino Langa o Bernat Soldevila, que me "contagiaron" su actitud y rigor profesional.

De cada uno de ellos he aprendido y me han hecho crecer profesionalmente. Han sabido sacar mi mejor cualidad que es la actitud, y es que el talento que podemos tener abre muchas puertas, pero es la actitud la que consigue mantenerlas abiertas.

Actitudes como ofrecer una sonrisa sincera para solucionar una incidencia que parecía imposible, una llamada a tiempo para cambiar la percepción de un cliente o ver equipos crecer simplemente porque alguien decidió transmitir ilusión en lugar de buscar culpables, siempre ha funcionado. Pero también ocurre exactamente lo contrario si utilizamos una actitud de desmotivación, de malas formas o de negatividad.

Por eso, quienes tenemos la responsabilidad de dirigir equipos, debemos ser los primeros en cuidar nuestra actitud. No porque tengamos que aparentar que todo va bien, sino porque nuestras palabras, nuestros gestos y nuestra manera de afrontar los problemas terminan influyendo en muchas más personas de las que imaginamos.

Recordar que los conocimientos se aprenden, la experiencia se adquiere, pero la actitud nace de una decisión que tomamos cada mañana al empezar el día y esa decisión, al final, es la que acaba marcando la diferencia.

La actitud no aparece en un curriculum...