Palma endurece el control sobre la llegada de cruceros. El Govern de les Illes Balears y el Ayuntamiento de Palma han cerrado un nuevo memorándum de entendimiento (MOU) con 20 compañías del sector que estará vigente entre 2027 y 2031 y que introduce una reducción efectiva de plazas en temporada alta. El eje del acuerdo es claro: limitar la presión sobre la ciudad, especialmente en los meses de verano.
El pacto mantiene el límite de tres cruceros diarios en el puerto de Palma. De esos tres, solo uno podrá superar las 5.000 camas bajas. Este tope seguirá siendo la norma durante toda la vigencia del acuerdo. Pero la principal novedad está en el volumen de pasajeros en temporada alta.
Entre junio y septiembre de 2027, 2028 y 2029, el promedio diario de camas bajas en cómputo semanal bajará de 8.500 a 7.500. Es decir, se reduce en 1.000 plazas diarias la capacidad permitida en los meses de mayor afluencia. La medida busca reducir la concentración de visitantes en verano y desplazar parte de la actividad hacia la temporada media y baja.
La presidenta del Govern, Margalida Prohens, ha defendido que el objetivo es “aplanar los picos” y avanzar hacia un modelo más equilibrado durante todo el año.
Por primera vez, el Ayuntamiento de Palma se incorpora formalmente como firmante del acuerdo. Esto permitirá a Cort participar directamente en la gestión de los flujos turísticos, especialmente en el centro histórico. El alcalde, Jaime Martínez, enmarca el acuerdo en una estrategia de contención y gestión basada en datos, que incluirá la creación de un Centro de Control Demográfico y Turístico dentro del proyecto Palma Culture & Innovation Bay.
El acuerdo contempla la creación de una comisión de gobernanza que se reunirá al menos dos veces al año para evaluar datos y ajustar medidas si es necesario. También se encargará un estudio independiente sobre el comportamiento geoespacial de los cruceristas para redistribuir mejor los flujos y promover destinos alternativos dentro de Mallorca, reduciendo la concentración en Palma.
Desde la Asociación Internacional de Líneas de Crucero (CLIA), su director en España, Alfredo Serrano, ha señalado que el sector respalda el acuerdo y apuesta por crecer fuera de los meses de máxima demanda.
El memorándum incluye además compromisos medioambientales concretos. Si se declara oficialmente una situación de emergencia por sequía en Palma, los cruceros no podrán abastecerse de agua dulce en el puerto. Asimismo, se priorizará el atraque de buques de cero emisiones o propulsados por combustibles de transición como GNL, metanol o hidrógeno, y de aquellos preparados para conexión eléctrica a tierra.
En materia de residuos, las compañías deberán seguir monitorizando y reduciendo su generación, y mantener las rutas de navegación establecidas para proteger las praderas de posidonia.
El acuerdo obliga a publicar informes mensuales con el detalle de escalas realizadas y un balance anual de resultados. Las 20 navieras firmantes —entre ellas MSC Cruises, Royal Caribbean, Costa Cruises, Norwegian Cruise Line o Carnival Cruise Line— operan regularmente en Palma y han suscrito voluntariamente este marco. Con este nuevo pacto, Palma refuerza un modelo que combina límite de barcos, reducción de plazas en verano y mayor control institucional, con el objetivo de rebajar la presión turística sin renunciar al impacto económico del sector.
