La última reunión de la mesa negociadora del convenio colectivo de hostelería en Baleares ha concluido sin avances y con posturas más distantes que nunca. La Federación Hotelera de Mallorca, representada por su vicepresidenta Maria José Aguiló, ha manifestado su "absoluta estupefacción" ante el inmovilismo sindical, mientras que CCOO y UGT denuncian que la patronal pretende un "retroceso" en derechos laborales.
Maria José Aguiló, ha expresado su frustración ante la falta de avances y la posición rígida de los sindicatos. "Los únicos propositivos hasta la fecha somos nosotros. Hemos trabajado en diferentes propuestas e incluso incorporado algunas de las peticiones más básicas de los sindicatos, pero ellos siguen centrados únicamente en el incremento salarial y la garantía de empleo", ha declarado. Según Aguiló, la patronal no puede hablar de subidas salariales sin antes evaluar el conjunto de costes que implicarán las medidas que están sobre la mesa.
Además, ha defendido que "el convenio colectivo de hostelería de Baleares es uno de los más potentes de España", y que en los últimos 11 años ha protegido el poder adquisitivo de los trabajadores, estando "un 11% por encima del IPC". En este sentido, ha rechazado las reivindicaciones sindicales sobre el encarecimiento de la vida y la dificultad de acceso a la vivienda, argumentando que "estos problemas deben ser resueltos por otras entidades y no por los empresarios".
Sobre la posibilidad de movilizaciones sindicales, Aguiló ha señalado que "si hay movilizaciones, forman parte de la acción sindical", pero insiste en que la patronal está dispuesta a seguir negociando con responsabilidad. "Queremos un acuerdo beneficioso para ambas partes, que garantice estabilidad y sostenibilidad", ha insistido.
Desde el lado sindical, la visión es completamente distinta. Héctor Gómez, presidente de la Federación de Servicios de CCOO en Baleares, ha lamentado que "no ha habido ningún avance" y que la patronal pretende "retroceder en los derechos conquistados por los trabajadores".
Según Gómez, las propuestas de la patronal se basan en "medidas de flexibilidad que benefician únicamente a las empresas" y no abordan "las cuestiones económicas que realmente preocupan a los trabajadores, como la recuperación del poder adquisitivo, el complemento de antigüedad o la garantía mínima de ocupación".
Por su parte, José García, representante de UGT, ha sido aún más contundente, acusando a la patronal de "dinamitar la negociación". "Quieren modificar el ámbito temporal, eliminar garantías de ocupación y aumentar la jornada laboral. No solo no atienden nuestra reivindicación de reducir la jornada a 35 horas, sino que quieren aumentarla", ha denunciado.
Además, ha señalado que la patronal "pretende eliminar los complementos salariales por bajas médicas y la obligación de medir las cargas de trabajo de las camareras de piso", lo que, según él, demuestra una intención clara de "empeorar las condiciones laborales".
Los sindicatos han advertido que, si en la reunión del 30 de abril no hay avances significativos, el conflicto laboral será inevitable. "El 1 de mayo convocaremos a los trabajadores del sector para que manifiesten su descontento", ha adelantado García. Además, ha subrayado que, si en la reunión final de mayo no se llega a un acuerdo, "habrá movilizaciones, sin duda".
Por ahora, la hostelería balear se enfrenta a un escenario incierto en vísperas de la temporada alta, con el riesgo de huelgas y protestas que podrían afectar al sector turístico y a la economía de las islas. "Lo que no puede ser es que los beneficios empresariales estén disparados y que los trabajadores sigan con los mismos salarios de siempre", ha concluido García.
