La aviación representa el 1,2% de las emisiones de gases de efecto invernadero en España, una proporción que podría aumentar si no se adoptan medidas eficaces de descarbonización. En este contexto, las Islas Baleares se sitúan como uno de los territorios más expuestos por su elevada dependencia del transporte aéreo y el consumo de queroseno.
Según el informe El impacto del SAF en España, elaborado por la Fundación Ecología y Desarrollo (Ecodes), en 2023 el archipiélago consumió 1,15 millones de toneladas de queroseno, el 15,6% del total nacional. Para cumplir con el Reglamento europeo ReFuelEU Aviation, que obliga a introducir un 2% de combustibles sostenibles de aviación (SAF) en 2025, Baleares necesitará 23.127 toneladas de estos combustibles, lo que equivale al 23% de la capacidad de producción total estimada para la comunidad.
El informe advierte que la falta de materia prima local y de infraestructuras de refino obliga a depender de importaciones, principalmente de aceite de cocina usado (UCO) procedente del Sudeste Asiático.
Solo en 2025, si el 100% de la materia prima proviniera de Indonesia, los aeropuertos baleares requerirían 115.637 toneladas de UCO, es decir, el 43% de toda la materia prima exportada desde ese país a España. Su transporte marítimo implicaría 16 barcos anuales y la emisión de más de 20.500 toneladas de CO₂.
El experto en aviación de Ecodes y autor del estudio, Marcos Raufast, advierte que “el transporte de UCO desde Indonesia emitiría más de 45.000 toneladas anuales de CO₂ en 2025, únicamente debido a la logística marítima”. Esto supondría que la reducción del 85% de emisiones atribuida al combustible HEFA (a partir de residuos) se vería reducida en un 11,4%, limitando así los beneficios climáticos.
Frente a este escenario, Ecodes plantea la implantación de combustibles sintéticos (e-SAF) producidos con electricidad renovable e incorporación de CO₂ capturado. Aunque el coste actual es muy elevado —hasta 10 veces superior al queroseno fósil en el escenario más pesimista—, Raufast subraya que “genera ventajas económicas a medio plazo si se abarata el coste del hidrógeno verde y se realizan decisiones finales de inversión”.
El estudio estima que una reducción del precio del hidrógeno verde en España de 7,05 €/kg a 4,68 €/kg permitiría abaratar en un 32% el coste de una tonelada de e-SAF, mejorando así su viabilidad económica.
Además de la aviación, Ecodes señala que Baleares debe reforzar alternativas de movilidad sostenible, como la electrificación de ferries interinsulares, para reducir la presión sobre el transporte aéreo. También reclama un mayor despliegue de energías renovables en el archipiélago —que en 2024 apenas representaban el 14,5% de la generación eléctrica— como condición imprescindible para que la producción de e-SAF sea realmente neutra en carbono.
La fundación concluye que Baleares tiene la oportunidad de consolidarse como laboratorio pionero en la descarbonización del transporte aéreo y marítimo, pero advierte que la dependencia de materias primas importadas y la escasa capacidad renovable amenazan con retrasar la transición hacia una aviación limpia.
