sábado. 18.07.2026

El sector vitivinícola tiene ante sí dos grandes desafíos estructurales: adaptarse al cambio climático y garantizar el relevo generacional en el campo. Son dos cuestiones que preocupan especialmente a las mujeres que trabajan en el mundo del vino, y que han centrado el debate en el encuentro organizado por el Consell Regulador de la IGP Vi de la Terra Mallorca con motivo del Día Internacional de la Mujer.

 

La cita, celebrada en el celler Can Axartell de Pollença, ha reunido a cerca de 50 profesionales del sector vitivinícola, entre viticultoras, enólogas, técnicas y directivas. Se trata de la cuarta edición de estas jornadas, concebidas como un espacio para compartir experiencias y reflexionar sobre los retos del sector desde una perspectiva empresarial y territorial.

 

La gerente de la entidad organizadora, Marina Vera, abrió la jornada destacando el espíritu del encuentro: crear un espacio para “detenerse, intercambiar experiencias y compartir conocimientos”.

 

Por su parte, el presidente de Vi de la Terra Mallorca, Mateu Morro, subrayó el papel creciente de las mujeres en la evolución del sector. “Habéis aportado conocimiento, imaginación y creatividad a nuestras viñas y nuestros vinos, y la IGP se siente muy orgullosa de ello”, afirmó.

 

La jornada ha contado también con el apoyo de CaixaBank, a través de su línea especializada en el sector agrario AgroBank. La directora del área en el Raiguer, Marian Serrano, destacó el peso económico del negocio agrícola en la entidad: en 2024 movilizó 35.500 millones de euros de financiación, con una red de más de 1.100 oficinas especializadas. Además, señaló que cuatro de cada diez empresas emergentes impulsadas por el banco están lideradas por mujeres.

 

La “viticultura heroica” de Lanzarote

Una de las intervenciones más destacadas fue la de Nereida Pérez, secretaria técnica del Consejo Regulador de la DO Lanzarote, que explicó las particularidades de producir vino en un territorio marcado por la geografía volcánica y el minifundio.

La denominación cuenta con 1.897 hectáreas de viñedo distribuidas en más de 7.900 pequeñas parcelas, gestionadas por 1.857 viticultores, de los cuales 723 son mujeres.

En la isla predomina un modelo de cultivo singular, en el que las cepas se plantan en hoyos excavados en suelo volcánico para protegerlas del viento y aprovechar la humedad del terreno. Un sistema que define lo que muchos expertos califican como “viticultura heroica”.

Ante las limitaciones productivas, el sector apuesta por estrategias de diferenciación y valor añadido, como la presencia en restauración de alta gama o el desarrollo del enoturismo.

“Nosotros no competimos en volumen, sino en autenticidad, sostenibilidad y calidad. No podemos competir con vinos que llegan al puerto a 1,5 o 2 euros, cuando nosotros pagamos la uva a más de 3,5 euros”, explicó Pérez.

Sin embargo, el sector afronta importantes retos estructurales. Más del 60% de los viticultores de Lanzarote supera los 70 años, mientras que solo un 15% tiene entre 30 y 50 años, lo que evidencia el problema del relevo generacional.

 

Innovación frente al cambio climático

La adaptación al calentamiento global fue otro de los temas centrales del encuentro. Elisa Ludeña, directora y enóloga del histórico celler El Grifo, explicó algunas de las estrategias que ya se están aplicando en Lanzarote.

Entre ellas destaca el proyecto de vendimia de invierno, que adelanta tanto la poda como la recolección para evitar los episodios extremos de calor.

“En la última vendimia sufrimos tres olas de calor, una de ellas durante una semana. Trabajar en el campo a 37 grados es imposible y la viña no resiste”, señaló.

Según Ludeña, el sector debe anticiparse a los cambios para garantizar su viabilidad futura, recordando una conocida máxima del mundo empresarial: “cambia antes de que tengas que hacerlo”.

 

Experiencias para atraer nuevos viticultores

Desde Cataluña llegaron otras dos voces relevantes del sector: Eva Farré, secretaria técnica de la DO Pla de Bages, y Anna Berenguer, viticultora del Celler Cooperatiu d’Artés.

La comarca del Bages, con una tradición vitivinícola que se remonta a la época romana, llegó a tener 28.000 hectáreas de viñedo. Hoy apenas conserva 500 hectáreas, 17 bodegas y 90 viticultores inscritos en la denominación de origen creada en 1995.

Para hacer frente al abandono del campo, el Celler Cooperatiu d’Artés ha impulsado un vivero de bodegas que permite a propietarios de pequeñas parcelas elaborar su propio vino con apoyo técnico.

“Hay personas que han heredado viñedos de sus abuelos y no saben qué hacer con ellos. Les ayudamos a producir su propio vino y así pueden convertirse en futuros productores”, explicó Berenguer.

El proyecto ya ha permitido lanzar diez microvinos, elaborados por nuevos viticultores que podrían integrarse en el sector a medio plazo.

 

Comunicación y liderazgo femenino

El encuentro se completó con varias ponencias centradas en comunicación digital y liderazgo en el sector del vino, con intervenciones de la creadora de contenido Marta Clot y de Mari Paz Gil, gerente de la DO Tacoronte-Acentejo de Tenerife.

La jornada fue clausurada por Pilar Just, presidenta de la DO Montsant, poniendo el foco en la importancia de reforzar la visibilidad del liderazgo femenino en el sector vitivinícola.

El vino hecho por mujeres afronta dos grandes desafíos: cambio climático y falta de...