sábado. 18.07.2026

El Govern balear ha decidido reforzar de urgencia las ayudas a la inversión agraria ante la elevada demanda del sector primario y el impacto creciente del aumento de costes sobre las explotaciones de las islas. La Conselleria de Agricultura, Pesca y Medio Natural incorporará 2 millones de euros adicionales a la actual convocatoria INEA, utilizando parte de los fondos aprobados por el Ejecutivo autonómico para paliar los efectos económicos derivados de la guerra en Oriente Medio.

Con esta ampliación, la línea de ayudas alcanzará finalmente los 10 millones de euros y permitirá desbloquear decenas de proyectos que inicialmente corrían el riesgo de quedarse fuera por falta de presupuesto.

El anuncio lo realizó este lunes el conseller de Agricultura, Pesca y Medio Natural, Joan Simonet, durante una reunión mantenida con representantes del sector agrario y cooperativo. En el encuentro, celebrado antes de la comparecencia pública para presentar las novedades de la línea INEA, la Conselleria trasladó al sector tanto el estado de resolución de la convocatoria actual como el rediseño previsto para las próximas ayudas.

La elevada presión sobre esta convocatoria refleja el momento que atraviesa el sector primario balear. Según los datos provisionales manejados por la Conselleria, cerca de 350 explotaciones presentaron solicitudes, con inversiones previstas que superan los 19 millones de euros. De todos los expedientes registrados, unos 314 cumplen las condiciones para recibir subvención.

La incorporación de estos 2 millones extraordinarios permitirá subvencionar aproximadamente 45 proyectos más respecto a la previsión inicial y elevar hasta unos 150 los expedientes beneficiados. El objetivo del Govern es evitar que inversiones vinculadas a modernización, eficiencia o continuidad empresarial queden paralizadas en un contexto especialmente complejo para agricultores y ganaderos.

El propio Simonet reconoció que el incremento de costes provocado por el escenario internacional está afectando directamente a la viabilidad de muchas explotaciones. “Las inversiones son imprescindibles para mejorar la competitividad y adaptar las explotaciones a los nuevos retos”, señaló el conseller, quien defendió que las ayudas deben orientarse “escuchando al sector y corrigiendo aquello que no funcionaba suficientemente bien”.

Uno de los aspectos más relevantes es que la Conselleria prepara ya una profunda reformulación de las futuras convocatorias INEA. La próxima línea, que contará con una dotación de 12,2 millones de euros, introducirá cambios destinados a evitar que los proyectos de gran volumen absorban la mayor parte de los recursos disponibles.

Hasta ahora, las ayudas cubrían hasta el 50 % de la inversión subvencionable. A partir de la próxima convocatoria, la intensidad máxima se reducirá al 40 %, salvo en el caso de jóvenes agricultores, que mantendrán el porcentaje actual. El objetivo es claro: llegar a un mayor número de beneficiarios con el mismo presupuesto.

El Govern busca así responder a una de las principales críticas recurrentes del sector: la dificultad de acceso para pequeñas y medianas explotaciones frente a proyectos de inversión de mayor dimensión económica.

Según explicó Simonet, la Conselleria ha trabajado las modificaciones junto a organizaciones agrarias y cooperativas, realizando simulaciones con datos reales de convocatorias anteriores para diseñar un reparto “más equilibrado y eficiente”.

La futura convocatoria reservará además 2,245 millones de euros específicamente para inversiones en el sector lácteo. El resto del presupuesto se dividirá en distintos tramos según el tamaño de la inversión presentada, intentando equilibrar el acceso entre explotaciones pequeñas y grandes.

Con este nuevo modelo, el Govern calcula que podrán aprobarse más del 75 % de los expedientes presentados, una cifra considerablemente superior a la de convocatorias anteriores.

Detrás de este rediseño subyace un cambio de enfoque político y económico: el Ejecutivo autonómico quiere priorizar que las ayudas lleguen a más explotaciones, aunque eso implique reducir ligeramente el porcentaje subvencionable de cada proyecto.

La estrategia también busca sostener la capacidad inversora del campo balear en un momento marcado por el encarecimiento de materias primas, energía, alimentación animal y costes logísticos, factores que han deteriorado los márgenes de rentabilidad de muchas explotaciones durante los últimos años.

Para el Govern, las ayudas INEA se han convertido en una herramienta clave no solo para modernizar el sector, sino también para garantizar la continuidad de la actividad agraria y evitar la pérdida progresiva de tejido productivo en el medio rural balear.

El Govern inyecta más fondos al campo balear para evitar que las inversiones agrarias...