Las principales medidas incluyen por ejemplo que con 20.000 gallinas la distancia mínima de 2.000 metros a zonas residenciales. Con 40.000 gallinas la distancia mínima sería de 4.000 metros y 80.000 la distancia mínima de 6.000 metros.
El objetivo es prevenir impactos en el medio ambiente y garantizar la calidad de vida de la población cercana. Además, se permitirá mantener estructuras productivas que aseguren el abastecimiento local de huevos y carne, siempre bajo estrictos controles medioambientales y de bienestar animal.
Con esta normativa, el Govern aborda los retos de sostenibilidad en el sector ganadero y adapta las Illes Balears a normativas como la Directiva 2010/75/UE sobre emisiones industriales, reafirmando el compromiso con una actividad agraria sostenible y respetuosa con el entorno.
Esta regulación responde a las particularidades del territorio balear, marcado por la limitación de suelo rústico y la alta densidad de población, factores que hacen necesario limitar el impacto de las macrogranjas en el medio natural y en las comunidades locales.
