Las patronales del sector de restauración y ocio de Baleares lanzan un mensaje claro: no firmarán el XVII Convenio de Hostelería, pactado a puerta cerrada entre la Federación Empresarial Hotelera de Mallorca (FEHM) y el sindicato UGT sin contar con quienes representan a buena parte del tejido empresarial de la hostelería.
Las asociaciones Restauración Mallorca CAEB, Pimeef Restauració (Ibiza y Formentera), la Asociación Menorquina de Cafeterías, Bares y Restaurantes y ABONE (ocio y entretenimiento) denuncian una maniobra inaceptable que los deja fuera de una negociación decisiva para el futuro laboral del archipiélago. “No vamos a avalar un acuerdo que ni siquiera se nos permitió discutir. Esta exclusión es una burla al diálogo social y a los principios básicos de la negociación colectiva”, afirman con rotundidad.
Durante medio año, las patronales han trabajado intensamente para incorporar al convenio aspectos fundamentales para su realidad: empresas pequeñas, autónomos, estacionalidad extrema y márgenes ajustados. “Nos han dado la espalda después de meses de trabajo. Es intolerable”, denuncian. Las propuestas que han sido ignoradas incluían flexibilidad real en la contratación y categorías profesionales, la regulación adecuada para los contratos fijo-discontinuos, la creación de la figura del aprendiz para fomentar la inserción laboral juvenil o también ajustes salariales sostenibles y coherentes con la estructura del sector.
En lugar de eso, el preacuerdo impone una subida salarial del 13,5% en tres años, diseñada para grandes cadenas hoteleras con músculo financiero, y completamente inviable para la restauración y el ocio, donde la mayoría son pymes y negocios familiares.
“Este convenio no nos representa. Nos están asfixiando con normas pensadas para gigantes cuando nosotros somos miles de pequeños empresarios sosteniendo la economía local”, critican. La situación es especialmente alarmante en islas como Menorca, Ibiza y Formentera, donde la fragmentación territorial y la estacionalidad disparan los costes.
Ante la situación el sector ha decidido dar un paso al frente: trabajará para establecer su propio ámbito de negociación, ya sea con un convenio específico o con un anexo diferenciado dentro del general. “Exigimos que se reconozca nuestra singularidad. Representamos una parte esencial del motor turístico balear y no vamos a quedarnos callados”, sentencian.
El pulso está echado. La temporada turística ya está en marcha y la tensión en las relaciones laborales se dispara. Las patronales piden a las instituciones responsabilidad y reacción inmediata: “No se puede jugar así con el futuro de miles de empresas y trabajadores”.


