sábado. 18.07.2026

Este jueves arranca la negociación del XVII Convenio Colectivo de Hostelería de Baleares, un proceso clave para el sector turístico de las islas que afectará a cerca de 180.000 trabajadores en hoteles, restaurantes, bares y otros establecimientos.

 

La constitución de la Mesa Negociadora, en la que participan tanto asociaciones empresariales como sindicatos, supone el punto de partida para un debate que marcará las condiciones laborales del sector en los próximos años.

 

Además, esta negociación se perfila como la primera gran prueba de fuego para la nueva directiva de la Federación Empresarial Hotelera de Mallorca (FEHM), liderada por su nuevo presidente, Javier Vich, quien asumió recientemente el cargo con el reto de gestionar uno de los convenios más importantes de España en términos de empleo y repercusión económica.

La Mesa Negociadora está integrada por diversas entidades empresariales y sindicales. En representación de los empresarios, participan la FEHM, la Federación Hotelera de Ibiza y Formentera (FEHIF), la Asociación Hotelera de Menorca (ASHOME), CAEB Restauración, la Asociación Balear de Ocio y Entretenimiento (ABONE), la Asociación Menorquina de Cafés, Bares y Restaurantes (PIME Menorca) y la Petita i Mitjana Empresa d'Eivissa i Formentera (PIMEEF). Por la parte sindical, los principales negociadores serán UGT y CCOO, los dos sindicatos mayoritarios en el sector. Las conversaciones entre estos agentes serán determinantes para definir mejoras en salarios, jornadas laborales, estabilidad contractual y condiciones de trabajo.

El convenio colectivo de hostelería es de vital importancia en Baleares, ya que no solo regula los derechos y obligaciones de miles de trabajadores, sino que también incide directamente en la competitividad y sostenibilidad del modelo turístico del archipiélago. Este acuerdo es considerado uno de los más relevantes a nivel nacional, no solo por el número de empleados a los que afecta, sino también por su impacto en un sector que representa una parte fundamental del PIB balear. De hecho, en los últimos años, los convenios negociados han servido de referencia para otros destinos turísticos de España. En este contexto, los sindicatos llegan a la mesa con una serie de reivindicaciones clave que buscan mejorar las condiciones laborales y reforzar la estabilidad en el empleo.

UGT y CCOO han hecho públicas algunas de sus principales exigencias. Una de las más destacadas es la reducción de la jornada laboral a 35 horas semanales, un cambio que los sindicatos consideran necesario para mejorar la calidad de vida de los trabajadores y adaptar el sector a las nuevas dinámicas del mercado laboral europeo. Otra petición relevante es la ampliación del periodo de contratación para los empleados fijos discontinuos, de manera que se garantice un mínimo de nueve meses de empleo al año, frente a los seis meses actuales que muchas empresas aplican. Este cambio permitiría dar mayor estabilidad a los empleados y reducir la temporalidad que caracteriza al sector.

Además, la cuestión salarial será uno de los puntos centrales del debate. Los sindicatos han adelantado que pedirán un incremento de los sueldos superior al 5%, por encima de las subidas pactadas en convenios anteriores. Este aumento respondería a la necesidad de ajustar los salarios a la inflación y al crecimiento del sector turístico, que ha registrado cifras récord en facturación y ocupación en los últimos años.

A esto se suma la demanda de mejoras en salud laboral, con especial énfasis en la medición de las cargas de trabajo en cocina y comedor, así como la implementación de un plan específico para prevenir el estrés térmico, un problema cada vez más relevante en Baleares debido al aumento de las temperaturas en los meses de verano. También se plantea la necesidad de un plan de formación y cualificación para atraer talento y profesionalizar aún más el sector.

Por su parte, la parte empresarial afronta estas negociaciones con la intención de encontrar un equilibrio entre las mejoras laborales y la sostenibilidad económica del sector. En este sentido, las patronales hoteleras y de restauración han expresado su preocupación por el impacto económico que podrían suponer algunas de las propuestas sindicales, especialmente la reducción de la jornada laboral, que implicaría un aumento de costes para las empresas. No obstante, los empresarios también reconocen la necesidad de adaptar el sector a las nuevas demandas del mercado laboral y mejorar la retención del talento en un contexto de creciente competencia con otros destinos turísticos.

Las negociaciones que comienzan este jueves se enmarcan en un momento clave para la hostelería balear. Tras varios años de recuperación y crecimiento post-pandemia, el sector se enfrenta a nuevos desafíos como la inflación, la escasez de mano de obra cualificada y la necesidad de mejorar la conciliación laboral y personal de los trabajadores.

La voluntad de ambas partes será clave para alcanzar un acuerdo que garantice la estabilidad del sector y mejore la calidad del empleo sin comprometer la rentabilidad de las empresas. El XVII Convenio Colectivo de Hostelería de Baleares no solo definirá las condiciones laborales de miles de personas, sino que también marcará el rumbo del turismo en el archipiélago en los próximos años.

El futuro del turismo en juego: este jueves arranca la negociación del XVII Convenio...