La última reunión de la mesa negociadora del convenio de hostelería en Baleares ha evidenciado la falta de consenso entre sindicatos y patronal. Mientras UGT y CCOO reclaman mejoras salariales y laborales, los representantes empresariales insisten en la necesidad de mayor flexibilidad. La falta de avances en las negociaciones genera incertidumbre sobre el futuro del sector.
José García, representante de UGT, subrayó la importancia de la transparencia en las negociaciones y criticó la postura de la patronal, a la que acusó de priorizar la flexibilidad y la reducción de costes sobre las mejoras salariales y laborales. "Cada vez que hablamos de salarios, ellos hablan de costes. Pedimos subidas salariales prudentes del 6% para este año, un 5% para el siguiente y un 4% para el tercero, pero la patronal sigue sin concretar una oferta", afirmó.
Asimismo, UGT insiste en la reducción de jornada y en la medición de las cargas de trabajo en todas las áreas del sector, incluyendo cocina y restaurantes. También expresó preocupación por las condiciones climáticas en los meses de verano y pidió medidas de prevención para proteger a los trabajadores expuestos a altas temperaturas.
En cuanto a la contratación, García rechazó la propuesta patronal de ampliar los contratos eventuales a 12 meses y criticó la intención de introducir más contratos a tiempo parcial, calificándolos como "un nicho de fraude". También denunció que la patronal pretende desregular acuerdos ya establecidos en el convenio actual.
Héctor Gómez, de CCOO, coincidió con UGT en la necesidad de mejorar los salarios y asegurar la estabilidad laboral. Según él, la principal dificultad en la negociación es que la patronal aboga por una mayor flexibilidad sin ofrecer garantías a los trabajadores. "Las temporadas turísticas se han alargado y la garantía de ocupación debería ser de al menos nueve meses, pero la patronal propone un máximo de seis", explicó.
CCOO también defiende un calendario laboral más estructurado para que los trabajadores puedan planificar sus vacaciones con antelación. Además, recalca la necesidad de mejoras en conciliación laboral y familiar, así como en las condiciones de descanso.
En cuanto a la subida salarial, Gómez subrayó que, debido al encarecimiento de la vida en las islas, los beneficios récord del sector turístico deberían reflejarse en mejores condiciones para los trabajadores. Propuso una recuperación inicial del poder adquisitivo del 9%, seguida de subidas progresivas.
Por su parte, María José Aguiló, vicepresidenta ejecutiva de la Federación Empresarial Hotelera de Mallorca (FEHM), defendió la necesidad de modernizar el convenio con medidas que permitan a las empresas adaptarse a las fluctuaciones del sector. "Queremos un acuerdo que garantice estabilidad, pero también flexibilidad y productividad. No se puede negociar solo desde la perspectiva de los costes salariales", argumentó.
Aguiló no concretó una propuesta salarial, aunque insistió en que cualquier subida debe considerar el impacto en los costes empresariales. Además, rechazó algunas demandas sindicales, como la ampliación del empleo fijo discontinuo con garantías de ocupación mínima, y defendió un modelo de contratación más dinámico.
La reunión de la mesa negociadora ha dejado clara la falta de entendimiento entre las partes. Mientras sindicatos y trabajadores presionan por mejoras salariales y estabilidad, la patronal prioriza la flexibilidad y la contención de costes. Con posiciones tan alejadas, el margen para un acuerdo se reduce, y el tiempo apremia: el convenio debe resolverse antes de mayo. De lo contrario, la conflictividad en el sector podría aumentar en plena temporada turística.
