El absentismo laboral derivado de enfermedades genera costes significativos en Balears, oscilando entre el 5% y el 9% del PIB de la comunidad, lo que equivale a una cifra alarmante de entre 1.700 y 3.300 millones de euros. Así lo revela un informe presentado conjuntamente por la Federación de la Pequeña y Mediana Empresa de Mallorca (PIMEM) y PIMEC, que analiza los costes directos e indirectos derivados de las bajas laborales.
El secretario general de PIMEC, Josep Ginesta, detalló que en 2023 el coste directo asumido por las empresas ascendió a 296,4 millones de euros, mientras que la administración pública cargó con 206 millones por prestaciones sociales. Estos costes, que representan el 1,42% del PIB balear, incluyen el pago de salarios durante las bajas y las prestaciones de incapacidad temporal.
El informe también señala que los costes indirectos, como la pérdida de bienes y servicios no producidos, sumaron cerca de tres millones de euros, y los gastos relacionados con la sustitución de empleados rondaron el millón de euros.
Según Ginesta, la incidencia del absentismo en España ha aumentado considerablemente en la última década, con las horas laborales perdidas por bajas duplicándose en este periodo. En 2024, el coste medio anual por trabajador ausente alcanzó los 2.042 euros, frente a los 906 euros registrados en 2013.
En términos comparativos, Balears ocupa la quinta posición nacional en incidencia de bajas laborales, con 37,4 casos por cada mil trabajadores. A nivel europeo, España supera la media comunitaria con un 27,1% de ausencias por cada mil trabajadores, mientras que Balears llega al 30,3%.
El envejecimiento de la población y patologías relacionadas con el sistema osteomuscular y la salud mental son las principales causas de las bajas prolongadas en Balears, según el informe. Además, Ginesta subraya que el déficit de personal en el sistema de salud pública contribuye al alargamiento de estos procesos.
Otros factores señalados incluyen un bajo aprovechamiento de las mutuas laborales, insuficiente inversión en atención primaria y un control limitado de los mecanismos de bajas.
Jordi Mora, presidente de PIMEM, destacó que el absentismo laboral afecta directamente la viabilidad de las pequeñas y medianas empresas (pymes), generando costes adicionales y reduciendo la productividad. “Una baja no solo implica menor facturación, sino también más gastos y una interrupción en el ritmo de trabajo que puede ser crucial para las pymes”, afirmó.
El presidente de PIMEM-Restauración, César Amable, hizo hincapié en las diferencias entre sectores. Mientras grandes hoteles cuentan con plantillas amplias, los restaurantes, muchas veces gestionados por equipos pequeños, enfrentan dificultades extremas para cubrir ausencias laborales.
El estudio concluye que, para abordar el impacto del absentismo laboral, es imprescindible optimizar los recursos del sistema de salud pública, invertir en atención primaria y establecer medidas personalizadas según las características de cada sector. Solo así podrá reducirse una problemática que actualmente supone una carga económica crítica para Balears.
