El incremento sostenido de las bajas laborales en Baleares se ha convertido en un factor de riesgo para la competitividad empresarial y la evolución del PIB autonómico. Así lo ha trasladado la Federación de la Pequeña y Mediana Empresa de Mallorca (PIMEM) tras una reunión con el Colegio Oficial de Médicos de Balears, en la que ambas entidades han coincidido en la necesidad de analizar un sistema que presenta claros síntomas de saturación.
El presidente de PIMEM, Jordi Mora, junto al presidente de la Associació de Forners i Pastissers, Miquel Àngel Torrens, se reunieron con el decano del Colegio de Médicos, Carles Requesens, para abordar el fuerte repunte del absentismo por enfermedad en el sector privado. Desde la corporación médica se avanzó la convocatoria de una reunión de la Societat Científica de l’Atenció Primària, órgano responsable de la tramitación de las bajas, con el objetivo de estudiar las causas de esta tendencia. El propio Colegio reconoce que la atención primaria opera actualmente “en un entorno colapsado por un exceso de burocracia”.
Desde la patronal se considera imprescindible realizar un diagnóstico riguroso que permita definir medidas realistas y operativas. En este contexto, PIMEM prevé mantener a corto plazo un nuevo encuentro con el Govern balear, especialmente con las consellerias de Treball y de Sanitat, para trasladar propuestas concretas que ayuden a contener el problema.
La Federación recuerda que ya en 2024, en un análisis elaborado junto al economista Josep Ginesta, se estimó que el absentismo laboral por enfermedad representa entre el 5% y el 9% del PIB de Baleares, lo que equivale a un impacto económico de entre 1.700 y 3.300 millones de euros anuales. Un coste que, según PIMEM, lastra directamente la productividad y la capacidad de crecimiento del tejido empresarial.
PIMEM sostiene que las causas de las bajas laborales son multifactoriales, pero apunta a varios factores clave que explican la persistencia del problema: el escaso aprovechamiento de las mutuas colaboradoras, la insuficiente inversión en atención primaria y un déficit de control y seguimiento de los procesos de baja. A ello se suma, como elemento diferencial, la falta de personal en el sistema público de salud, que contribuye a alargar la duración de las incapacidades temporales.
Los últimos datos de la Encuesta de Población Activa refuerzan la preocupación empresarial. En 2025, el 4,9% de los trabajadores del sector privado tramitó algún tipo de baja médica, y el peso de las ausencias por enfermedad en este colectivo alcanzó el 72% del total, frente al 66% registrado en 2019, marcando un nuevo máximo histórico.
