miércoles. 24.04.2024

España se prepara para atender un nuevo boom "turístico", el de la información digitalizada, que, por muy etérea que parezca, también requiere de grandes hoteles -en este caso "centros de datos"- para albergar una ingente cantidad de datos que se prevé que crezca exponencialmente con el avance de la inteligencia artificial.

Como ocurre con el turismo tradicional, en el que España es un claro referente a nivel mediterráneo, se espera que también lo sea a la hora de captar interesados en albergar aquí los datos de empresas de todo el mundo, con la intermediación de las grandes tecnológicas que ofrecen a sus clientes servicios de almacenamiento en la nube.

"Hoy Madrid tiene un peso específico en el sur de Europa y en los proyectos a corto, medio y largo plazo suficiente como para ser considerado un nodo del sur de Europa", ha explicado a EFE el director ejecutivo de la asociación de centros de datos en España, Manuel Giménez.

MADRID CONCENTRA EL 90%

De hecho, Giménez ha asegurado que la capacidad instalada en España se ha "más que duplicado" desde la pandemia del coronavirus y ya alcanza los 147 megavatios (MW) en Madrid, región que concentra más del 90% de los centros de datos que hay en el país.

Las previsiones de SpainDC apuntan a que Madrid llegará a los 620 MW instalados para 2026 a pesar "de todas las dificultades económicas", mientras que la consultora PwC cree que España alcanzará los 600 MW en 2025, cuatro veces más que en la actualidad.

"Todavía hay mucho margen de crecimiento en entornos aproximados o incluso superiores al 300 %. Son tasas de crecimiento que ninguna región de Europa ha experimentado nunca", ha afirmado.

Para que esto ocurra, en el país hay alrededor de una treintena de "hoteles para máquinas", en palabras de la directora de Marketing de Digital Realty, Raquel Figueruelo, o, lo que es lo mismo, centros de datos como el MAD2 que la compañía tiene en la capital de España.

Unos establecimientos que, eso sí, poco tienen que ver con lo que el imaginario colectivo entiende por hotel y, al contrario de lo que ocurre con ellos, no se ubican en el centro de las ciudades ni se distinguen a simple vista desde la calle.

Los centros de datos son edificios industriales con techos que rondan los diez metros de altura, en los que, para que la temperatura de los servidores sea la adecuada, el ser humano a veces tiene frío y otras, calor, y el ruido de los ventiladores es incesante, hasta el punto de llegar a ser molesto por momentos.

Dentro, además, no hay habitaciones, sino que el espacio en el que se ubican estos particulares huéspedes se divide en cubículos y bastidores.

Los primeros están ubicados en salas a las que se accede a través de un largo pasillo similar al de cualquier gran trastero y son como contenedores industriales en los que hay un pasillo central con rejillas de ventilación que separan largas hileras de bastidores, es decir, una especie de armarios llenos de servidores.

Junto a ellos "millones de tornillos, chapas, discos duros y cables" que conforman la "maraña increíble" que es internet, según Figueruelo.

De hecho, el cableado que forma los cuatro centros de datos que Digital Realty tiene en Madrid podría dar la vuelta al mundo tres veces. Todo en un espacio de tres campos de fútbol en el que se albergan 9.000 bastidores y más de 250.000 servidores por los que pasa el 65% del tráfico de internet en España al dar servicio a unos 400 clientes.

LA ELECTRICIDAD Y LA TEMPERATURA, LAS PRIORIDADES

Eso sí, aunque físicamente se parezcan poco, al igual que en un hotel, todo funciona como un reloj para que los huéspedes se sientan a gusto. Esto significa, en el caso de los centros de datos, mantener la alimentación de energía sin intensidad ni picos todos los días del año y una temperatura constante.

Para ello, el MAD3 cuenta con máquinas de filtrado y energía y baterías para que, en el caso de que la electricidad se vaya, el suministro a los servidores pueda continuar hasta que se ponen en marcha los generadores -motores de barco que podrían abastecer hasta a 500 hogares-.

A ellos se suman en la azotea del edificio las enfriadoras que se encargan de que la temperatura sea constante, con un sistema de refrigeración que se distribuye gracias a máquinas ubicadas en cada una de las salas que, a su vez, pasan el aire por conductos a los cubos.

Y, como buen hotel, tampoco falta un sistema de extinción de fuegos conectado a cada una de las salas que, en este caso, tiene la precisión necesaria para que, si se produce un incendio, este pueda ser apagado inmediatamente y los huéspedes ubicados en otras salas puedan continuar trabajando como si nada.

Un sistema que funciona con precisión para que, pase lo que pase, los vídeos de TikTok se reproduzcan en un dispositivo o un datáfono permita el pago con tarjeta en una nube "que pesa mucho más de lo que se puede pensar" y que, ante todo, "no se puede caer". 

Centros de datos: los hoteles que alojan la información que mueve internet
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