La seguridad del suministro eléctrico en Baleares sigue dependiendo en gran medida de infraestructuras estratégicas como la central de ciclo combinado de Cas Tresorer. Esta instalación, ubicada en Palma y gestionada por Endesa, aporta cerca del 31% de la demanda anual de electricidad del archipiélago y se ha consolidado como uno de los pilares del sistema energético balear.
La presidenta del Govern, Marga Prohens, visitó este lunes la central acompañada por el conseller de Empresa, Ocupación y Energía, Alejandro Sáenz de San Pedro, y por el director general de Economía Circular, Transición Energética y Cambio Climático, Diego Viu. Durante el recorrido institucional pudieron conocer de primera mano el funcionamiento de la planta y su papel en la estabilidad energética de las islas.
La delegación fue recibida por el director de Endesa en Baleares, Martí Ribas, junto al director de generación en las islas, Antoni Cantarellas, y el responsable de las centrales térmicas de Mallorca, Sebastià Baltasar.
La central de Cas Tresorer dispone de 429 MW de potencia instalada, lo que la convierte en una de las mayores instalaciones de generación eléctrica del archipiélago. Su tecnología de ciclo combinado funciona principalmente con gas natural y está configurada en un esquema 2x1: dos turbinas de gas alimentan una turbina de vapor mediante calderas de recuperación, lo que permite mejorar la eficiencia energética y reducir las emisiones de CO₂ frente a las centrales térmicas convencionales.
Según explicó la compañía durante la visita, los ciclos combinados generan aproximadamente la mitad de la electricidad que consume Baleares, lo que los convierte en un soporte esencial para garantizar la estabilidad del sistema, especialmente en un territorio insular con limitadas interconexiones.
La importancia de este tipo de instalaciones quedó patente durante la desconexión inesperada del enlace eléctrico entre Mallorca y la Península el 28 de abril de 2025, cuando el sistema balear tuvo que operar de forma aislada. En ese contexto, la rápida capacidad de respuesta de los ciclos combinados fue determinante para estabilizar la red y evitar una apagada generalizada en las islas.
Más allá de su papel actual en el suministro, el Govern y la compañía eléctrica coincidieron en señalar que estas centrales forman parte de la infraestructura de transición energética. Su flexibilidad operativa permite integrar con mayor seguridad el crecimiento de las energías renovables en el sistema eléctrico balear, todavía condicionado por su condición insular.
En este contexto, instalaciones como Cas Tresorer seguirán siendo, al menos en el corto y medio plazo, un elemento imprescindible para garantizar la estabilidad del sistema mientras avanza el proceso de descarbonización del mix energético en Baleares.
