El presidente de BBVA, Carlos Torres Vila, ha lanzado un mensaje claro sobre el futuro económico del continente: Europa necesita avanzar hacia una mayor integración y elevar su ambición inversora si quiere mantener su competitividad global. Así lo expuso este lunes durante su intervención en el foro Wake Up, Spain!, organizado por El Español.
En un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas, conflictos y creciente proteccionismo, Torres Vila subrayó que el mundo atraviesa una fase de fragmentación que afecta directamente a Europa. Mencionó conflictos como los de Ucrania, Gaza o Irán, que además de su impacto humano, están tensionando el suministro energético y elevando costes.
A pesar de ello, el crecimiento global se mantiene relativamente sólido, en torno al 3%, gracias a la adaptación de las cadenas de suministro y a las políticas económicas. Sin embargo, el banquero alertó de que Europa corre el riesgo de quedarse atrás si no redefine su papel en el nuevo orden económico.
Torres Vila defendió que el principal desafío europeo no es la falta de ahorro, sino su escasa transformación en inversión productiva. En este sentido, abogó por impulsar reformas que faciliten esa canalización, como la armonización regulatoria entre países, el desarrollo de proyectos más atractivos para inversores y la culminación de la unión bancaria y del mercado único de capitales. “Europa no tiene un problema de ahorro, sino de cómo convertirlo en crecimiento”, insistió.
En clave empresarial, el presidente de BBVA destacó la fortaleza del grupo gracias a su diversificación geográfica. España y México siguen siendo los principales motores, mientras que mercados como Turquía y América del Sur aportan dinamismo y potencial de crecimiento. Además, resaltó la expansión en Europa mediante banca digital en países como Italia y Alemania, aunque lamentó que la fragmentación regulatoria limite la escala necesaria para competir globalmente.
Durante su intervención, Torres Vila identificó dos grandes palancas de crecimiento: la transición energética y la inteligencia artificial. Sobre energía, afirmó que la inversión en renovables no solo tiene sentido económico, sino que refuerza la autonomía estratégica europea. En este ámbito, recordó el objetivo del banco de canalizar 700.000 millones de euros en negocio sostenible entre 2025 y 2029.
En cuanto a la inteligencia artificial, la calificó como la mayor revolución desde internet, con capacidad para transformar todos los sectores. Según explicó, permitirá ofrecer servicios más personalizados, accesibles y eficientes, además de generar nuevas oportunidades laborales.
En el caso del sector financiero, anticipó una evolución hacia una banca más predictiva e hiperpersonalizada. “En BBVA estamos liderando esta transformación”, afirmó, destacando el despliegue transversal de la IA en la entidad.
El mensaje final de Torres Vila fue inequívoco: Europa necesita actuar con mayor cohesión y ambición para no perder relevancia en el escenario global. Para ello, considera imprescindible avanzar hacia una mayor integración económica y financiera que permita movilizar el capital y potenciar el crecimiento. “Pensar más en el continente y menos en clave nacional”, concluyó.
