La séptima edición de MyT Summit Illes Balears convertirá de nuevo a Palma en uno de los grandes espacios de reflexión sobre el futuro del turismo. El encuentro, organizado por AnySolution y patrocinado por la Agència d’Estratègia Turística de les Illes Balears (AETIB), pondrá este año el foco en el binomio turismo-deporte como una de las grandes palancas para transformar el modelo turístico. Su CEO y directora del foro, Dolores Ordóñez, defiende la necesidad de pasar del crecimiento basado en volumen a un modelo sustentado en la sostenibilidad, los datos y la convivencia con el residente.
-MyT Summit Illes Balears alcanza su séptima edición y se ha consolidado como un foro de referencia del turismo en Baleares. ¿Qué conversación clave está hoy sobre la mesa que no estaba cuando empezasteis en 2019?
-MyT Summit sigue siendo ese punto de encuentro de los profesionales del sector, que abarca el turismo desde todas sus perspectivas y desde la transversalidad con otros sectores, donde se debate el presente y el futuro del turismo desde una perspectiva positiva y constructiva.
Cuando empezamos, en 2019, hablábamos de crecimiento, de récords de llegadas y de una digitalización que aún veíamos como “el futuro”. Hoy, la conversación ha dado un giro de 180 grados: el tema central es la “gestión del éxito” y la “licencia social para operar”. Ya no debatimos cómo atraer a más gente, sino cómo gestionar los flujos para que la actividad sea compatible con la calidad de vida del residente. La sostenibilidad ha dejado de ser un apellido estético para convertirse en una cuestión de buena gestión operativa.
-Este año ponéis el foco en el binomio turismo-deporte. ¿Es una tendencia coyuntural o estamos ante una de las grandes palancas estructurales para redefinir el modelo turístico?
-Sin duda, es una palanca estructural. El turismo deportivo no es solo traer eventos; es una estrategia de diversificación que atrae a un perfil de visitante de mayor valor añadido, con un gasto superior en destino y, lo más importante, con una estacionalidad distinta a la del sol y playa. Baleares tiene las condiciones naturales y la infraestructura para ser el “estadio” o “campo de juego” de Europa durante todo el año. No es una moda; es una de las respuestas más sólidas a la necesidad de redefinir nuestro modelo hacia la calidad. Y, por otra parte, como se debatirá en alguna de las mesas, es una puerta abierta a la generación de nuevos modelos de negocio y a la innovación en los productos turísticos que ofrecemos como destino.
Además, el binomio turismo-deporte aporta un valor añadido que va más allá del impacto económico. El deporte está estrechamente ligado a la educación en valores como el respeto, el esfuerzo y la convivencia, y ofrece una gran oportunidad para promover comportamientos responsables también en el ámbito turístico. Esto incluye desde la sensibilización sobre la gestión de residuos hasta el respeto por el entorno natural, especialmente en un territorio tan sensible como el nuestro.
En este sentido, no solo hablamos de atraer visitantes, sino de impulsar un modelo más consciente, sostenible e innovador, que genere nuevas oportunidades de negocio y contribuya positivamente tanto al destino como a la sociedad.
-Baleares vive un momento de tensión evidente en torno al turismo. ¿El sector ha entendido de verdad el problema o sigue reaccionando tarde y a remolque de la presión social?
-Durante mucho tiempo nos centramos en las métricas económicas internas y perdimos de vista la percepción externa. Sin embargo, creo que hoy hay una conciencia plena. En este MyT Summit Illes Balears veremos que los principales actores turísticos ya no hablan de “defenderse” de las críticas, sino de “liderar” la solución. El sector ha entendido que, sin la complicidad de la sociedad local, el negocio no tiene futuro a largo plazo. El turismo es un motor económico que impregna y contribuye a la marcha de otros sectores; generar equilibrios en la forma de gestionarlo supone entender las necesidades del residente y convertirlo en un aliado, como lo fue hace pocas décadas.
-Se habla mucho de que se está consiguiendo la famosa desestacionalización durante tanto tiempo reivindicada. ¿Crees que es real este cambio de tendencia y de redistribución de turistas?
-Los datos indican que los meses de transición —abril, mayo y octubre— ya son, a efectos prácticos, temporada alta. Eso es un éxito real. Sin embargo, el reto sigue estando en una verdadera gestión de flujos durante todo el año. La desestacionalización no es solo que los hoteles abran; es que el destino esté “vivo”: oferta complementaria, conectividad aérea y producto cultural o deportivo.
Estamos en el camino, pero la redistribución total aún requiere un esfuerzo conjunto que supere la inercia del mercado y, para ello, se deben tomar muchas decisiones en las que sector público y privado trabajen conjuntamente, poniendo sobre la mesa cuestiones clave para el futuro como destino.
"La desestacionalización no es solo que los hoteles abran; es que el destino esté “vivo”
-MyT Summit reúne a administraciones, empresas y expertos. ¿Quién está liderando de verdad la transformación del turismo: el sector público o el privado?
-La transformación real nace de la colaboración público-privada, pero requiere una visión técnica muy robusta. Desde AnySolution, precisamente por nuestro rol como expertos en turismo para la Comisión Europea, vemos que el liderazgo real lo ostentan quienes son capaces de traducir las directrices europeas en realidades empresariales.
El sector privado aporta agilidad e innovación tecnológica, pero el sector público debe marcar el marco de gobernanza y crear los marcos legales que garanticen que esa transformación sea justa y sostenible, y que se base en una seguridad jurídica sólida. La clave es la alineación con las estrategias de la UE para asegurar financiación y competitividad. No se trata de quién va primero, sino de que ambos remen en la misma dirección; algo que, afortunadamente, estamos viendo cada vez más en foros como el nuestro.
“Ya no debatimos cómo atraer más turistas, sino cómo gestionar el éxito sin perder la calidad de vida”
-Usted ha defendido que Baleares debe ser referente en conocimiento turístico. ¿Qué significa eso en la práctica y qué estamos lejos de conseguir todavía?
-Baleares es uno de los primeros destinos que desarrolló el turismo como industria. Una industria que ha ido evolucionando y que ha visto nacer y consolidarse a grandes líderes del turismo a nivel mundial.
Pero Baleares no debe exportar únicamente su experiencia como destino de sol y playa o gestión hotelera; debemos exportar “know-how” en inteligencia turística. En la práctica, esto es lo que hacemos en AnySolution al actuar como coordinadores de los principales proyectos europeos de turismo y datos. Significa liderar la creación de espacios de datos compartidos que permitan predecir comportamientos y mejorar la sostenibilidad.
Estamos todavía lejos de tener un tejido empresarial que entienda el dato como un activo tan importante como el inmobiliario, pero estamos sentando las bases. Tenemos el laboratorio —nuestras islas—, pero aún nos falta la infraestructura de un gran “hub” tecnológico global. No debemos olvidar que en Baleares hemos perdido todos los centros tecnológicos, empezando por el de turismo. Aunque estamos en un buen momento con la creación e implantación de nuevas universidades y con la fortaleza de los clústeres y empresas que, junto a la universidad, investigan y desarrollan productos y soluciones de primer nivel, aún nos queda camino por recorrer.
-Innovación, sostenibilidad y digitalización son conceptos recurrentes en el discurso turístico. ¿Cuánto hay de realidad y cuánto de “marketing” en todo esto?
-Hay una parte inevitable de narrativa, pero la regulación europea y, sobre todo, la exigencia del cliente actual están filtrando el “greenwashing”. Hoy, si no eres sostenible de verdad, dejas de ser rentable —por costes energéticos— y dejas de ser financiable —por criterios ESG—.
En el MyT Summit Illes Balears nos centramos en el “cómo” y no en el “qué”, precisamente para aterrizar esos conceptos y alejarnos de las frases vacías. La digitalización ya no es una opción; es la base sobre la que se asienta cualquier operativa eficiente.
Nos encontramos en un momento clave a nivel de la Unión Europea, con un comisario de Transporte y Turismo Sostenible, Apostolos Tzitzikostas, que está a punto de lanzar la primera Estrategia Europea de Turismo Sostenible. La transición verde y digital del turismo es un requisito real, donde los datos y la toma de decisiones basadas en evidencias —que generan una información cada vez más fiable— van a marcar los siguientes pasos en el desarrollo turístico.
-El turismo del futuro se vincula cada vez más a salud, bienestar y calidad de vida. ¿Estamos preparados para competir en ese terreno o seguimos anclados en el modelo de volumen?
-En Baleares tenemos los activos: seguridad, clima y gastronomía. Pero para competir ahí debemos soltar el lastre del volumen masivo. El turista de bienestar busca espacio y autenticidad.
Estamos preparados, pero ello requiere valentía para apostar por segmentos que quizá traigan menos personas, pero dejen una huella económica y social mucho más positiva. La colaboración público-privada y una buena gobernanza son más importantes ahora que nunca.
“Si un negocio turístico genera beneficios pero degrada el entorno, está en quiebra técnica social”
-Si tuviera que lanzar un mensaje incómodo al sector turístico desde el escenario del MyT Summit, ¿cuál sería?
-Creo que es un mensaje que ya se empieza a escuchar desde el sector privado: “La rentabilidad financiera ya no es el único indicador de éxito. Si un negocio genera beneficios, pero no contribuye al bienestar del residente o degrada el entorno, ese modelo está en quiebra técnica social. O lideramos el cambio mediante los datos y la sostenibilidad real, o el destino colapsará bajo su propio peso”.
