sábado. 18.07.2026

En el año en que celebra su 70 aniversario, Meliá Hotels International no solo mejora resultados: consolida un cambio estructural de modelo. La compañía fundada en Palma en 1956 cerró 2025 con un beneficio neto de 200,2 millones de euros, un 23,6% más que el año anterior, y confirma que su apuesta por el reposicionamiento hacia el lujo y la gestión hotelera menos intensiva en capital empieza a traducirse en mayor rentabilidad y resiliencia financiera.

El grupo alcanzó un Ebitda sin plusvalías de 544,7 millones de euros, mientras que los ingresos se situaron en 2.077,5 millones, un 3,2% más. Las cifras se producen en un contexto de normalización del crecimiento turístico tras los ejercicios de fuerte rebote postpandemia y pese al impacto negativo de las reformas en varios activos estratégicos.

Uno de los datos más relevantes del ejercicio no es tanto el crecimiento como su composición. El RevPAR (ingreso medio por habitación disponible) aumentó un 5,4% en términos globales, con mayor aportación del precio medio que de la ocupación. Esto refleja una estrategia orientada a valor y margen más que a volumen.

El cierre temporal por reposicionamiento de hoteles clave como el Paradisus Cancún, el Gran Meliá Don Pepe y el Paradisus Bali restó alrededor de 12 millones de euros al Ebitda del ejercicio. Sin embargo, la compañía asume este impacto como parte de su proceso de transformación hacia un portfolio de mayor categoría y ticket medio más elevado.

Entre 2023 y 2026, Meliá habrá transformado más de 90 hoteles junto a sus socios, con una inversión cercana a 1.000 millones de euros. El resultado es un portfolio donde el 63% de los hoteles operativos y el 78% del pipeline ya se sitúan en los segmentos lujo y premium.

Menos propiedad, más gestión: el modelo “asset right”

El verdadero cambio estratégico está en la estructura del crecimiento. En 2025, la compañía firmó 51 nuevos hoteles, todos bajo fórmulas de gestión o franquicia, y abrió 28 establecimientos. Actualmente cuenta con 83 hoteles en proceso de apertura.

El 87% de las habitaciones operativas ya funcionan bajo modelos poco intensivos en capital. Esta transición hacia un perfil más gestor que propietario permite mejorar márgenes, reducir riesgos y sostener la expansión sin tensionar el balance.

En paralelo, la deuda financiera neta se situó en 778,6 millones de euros, manteniendo una ratio Deuda Financiera Neta/Ebitda inferior a 2,2 veces. La firma de un nuevo préstamo sindicado de 800 millones ha permitido reorganizar vencimientos y reducir costes financieros, reforzando la estabilidad de cara al crecimiento previsto hasta 2030.

El inicio de 2026 confirma la tendencia positiva. Las reservas en cartera se sitúan ya un 11% por encima del mismo periodo del año anterior, con crecimiento en todos los segmentos y especial dinamismo en el negocio de congresos y convenciones (MICE).

En España, los hoteles urbanos mantienen una evolución sólida en ciudades como Madrid, Bilbao, Sevilla, Valencia y Palma, apoyados en el calendario de ferias y eventos. En el segmento vacacional destacan Canarias y los hoteles de nieve, mientras que en el Caribe la temporada alta mantiene una fuerte demanda.

Más allá de los resultados financieros, la compañía consolida la sostenibilidad como eje estructural de su modelo. En 2025 volvió a ser reconocida como la hotelera más sostenible de Europa según S&P Global.

Durante el ejercicio redujo un 9,5% sus emisiones directas (alcances 1 y 2), elevó al 36,5% el consumo de energía renovable y aprobó su Plan de Transición Energética en España, que permitirá evitar 3.000 toneladas anuales de CO₂. El 88% de su portfolio cuenta ya con certificaciones ESG.

En el ámbito social, mantiene la certificación Top Employer Enterprise y un índice de compromiso interno del 88%, con casi la mitad de su plantilla formada por mujeres y más del 42% de mujeres en puestos directivos.

Un aniversario que marca un cambio de etapa

Más que un año récord, 2025 representa un punto de inflexión estratégico. Meliá llega a su 70 aniversario con un modelo más ligero en activos, mayor peso del lujo, más venta directa y una estructura financiera saneada.

La compañía no anticipa un cambio de ciclo en la industria turística y confía en que el turismo continúe creciendo por encima de la media de la economía mundial durante la próxima década. Pero el mensaje de fondo es otro: el crecimiento ya no se mide solo en habitaciones, sino en margen, posicionamiento y calidad del ingreso. Ese es el verdadero giro que deja 2025 para la hotelera mallorquina.

Meliá Hotels refuerza su rentabilidad y consolida su giro hacia el lujo en su 70...