La junta general de accionistas de Meliá Hotels International dejó este jueves una idea clara: la hotelera mallorquina ha convertido la resiliencia en una ventaja competitiva. En un contexto internacional marcado por la volatilidad geopolítica y las tensiones comerciales, el grupo presidido por Gabriel Escarrer Jaume presentó ante sus accionistas un balance que consolida su recuperación financiera, refuerza su estrategia de crecimiento y sitúa a la compañía entre las grandes referencias europeas del sector turístico.
El mercado ya ha tomado nota. Desde la última junta, la acción de Meliá se ha revalorizado un 73,4%, más del doble que el Ibex 35 y hasta 16 veces más que el índice europeo Stoxx 600 Travel & Leisure. Una evolución que la compañía atribuye a una combinación de disciplina financiera, expansión “asset light”, reposicionamiento hacia el lujo y mejora operativa.
La junta aprobó las cuentas de 2025, la gestión del consejo y el reparto de un dividendo de 38,3 millones de euros, equivalente a 0,1736 euros por acción, el mayor importe absoluto distribuido por la compañía hasta la fecha. El quorum superó el 86% y todos los acuerdos salieron adelante con amplias mayorías.
Más allá de las cifras, el mensaje lanzado por Escarrer fue el de una empresa preparada para resistir cualquier cambio de ciclo. “Hemos hecho los deberes”, vino a resumir el presidente del grupo, defendiendo que Meliá llega a esta nueva etapa con una estructura financiera mucho más sólida y flexible.
Los números respaldan ese discurso. El grupo elevó sus ingresos hasta los 2.079 millones de euros y logró un beneficio neto superior a los 200 millones, un 23,6% más que el año anterior. Todo ello pese al impacto del contexto cubano y al cierre temporal por reformas de algunos activos estratégicos como Paradisus Cancún o Gran Meliá Don Pepe.
Uno de los grandes hitos del ejercicio fue la reducción de la deuda financiera neta hasta 778,6 millones, manteniendo el apalancamiento por debajo de 2,2 veces Ebitda. Además, la refinanciación sindicada de 800 millones aleja vencimientos relevantes hasta 2030 y da margen a la compañía para seguir creciendo.
Ese crecimiento seguirá centrado en hoteles de gestión, franquicia y alquiler, fórmulas con menor consumo de capital. Solo en 2025, Meliá firmó 51 nuevos hoteles —el 65% en segmentos premium y lujo— y abrió otros 28 establecimientos. El objetivo para este año es aún más ambicioso: superar la barrera de los 400 hoteles operativos durante el tercer trimestre.
La ofensiva de marcas también se acelera. Paradisus by Meliá continúa su despliegue internacional, mientras ME by Meliá y The Meliá Collection ganan peso en destinos estratégicos. En esta última enseña se integran además los seis hoteles MiM vinculados a Lionel Messi. A ello se suma la expansión de ZEL, la marca impulsada junto a Rafael Nadal.
Otro de los ejes estratégicos es la digitalización. La hotelera asegura haber liberado más de 100.000 horas de trabajo administrativo gracias a la inteligencia artificial aplicada a precios, distribución y procesos internos. Un cambio tecnológico que ya tiene impacto directo en márgenes y rentabilidad.
La venta directa también gana protagonismo. Los canales propios representan ya el 50% de la venta centralizada y el programa Meliá Rewards supera los 19,5 millones de miembros, responsables de más del 86% de las reservas del grupo.
El mercado turístico premium continúa siendo una de las principales apuestas de la cadena mallorquina. En los últimos cuatro años, Meliá ha invertido cerca de 1.000 millones de euros en reposicionamiento y mejora de activos para elevar estándares y rentabilidad. El objetivo es claro: crecer menos en volumen y más en valor.
La sostenibilidad y el talento completan el relato corporativo presentado ante los accionistas. La compañía mantiene su posición como hotelera más sostenible de Europa según Standard & Poor’s Global y destaca proyectos como la Escuela de Hostelería Gabriel Escarrer Juliá en Punta Cana o el programa “Urdimbre” para la integración laboral de jóvenes migrantes en Canarias.
Con todo, el grupo mantiene un discurso prudente. Para 2026 se compromete a seguir liderando el crecimiento del RevPAR entre las hoteleras cotizadas y a superar el consenso de mercado que sitúa el Ebitda esperado en 565 millones de euros. Siempre, eso sí, “si la tendencia de la demanda internacional se mantiene”.
La junta de accionistas confirmó así que Meliá no solo ha dejado atrás la crisis más profunda de la historia del turismo, sino que aspira a salir reforzada de ella con un modelo más rentable, más internacional y mucho más orientado al lujo y la tecnología.
