sábado. 18.07.2026

La imposición de nuevos aranceles por parte del Gobierno de Estados Unidos ha generado incertidumbre entre las empresas españolas con intereses en el mercado norteamericano. Según estimaciones del Ministerio de Economía, hasta un 80% de las exportaciones nacionales podrían verse afectadas. En este contexto, la consultora KPMG ha lanzado una guía práctica con estrategias clave para mitigar su impacto.

La primera recomendación pasa por identificar los aranceles aplicables, cuantificar su impacto y determinar quién los asume dentro de la cadena comercial. Para ello, es imprescindible revisar detalladamente los contratos entre exportador e importador y, si es necesario, renegociar los términos. “No se trata solo de cumplir con la normativa, sino de proteger la rentabilidad del negocio en un entorno cambiante”, señalan desde KPMG.

Valor en aduana y clasificación arancelaria: claves técnicas con impacto económico

Uno de los errores más comunes, según advierten los expertos de la firma, es utilizar el precio total de la factura como base para calcular los aranceles, sin excluir conceptos como el transporte internacional o el seguro. “Una correcta determinación del valor en aduana puede implicar un ahorro arancelario directo”, afirma Maite Vilardebó, socia de Tributación Indirecta en KPMG Abogados. Este aspecto puede marcar una diferencia significativa en la carga impositiva final.

Asimismo, una clasificación arancelaria precisa de los componentes y materias primas utilizadas en el producto puede evitar pagos innecesarios en aduanas. A menudo, una mala codificación deriva en costes más altos y riesgos de sanciones por incumplimiento.

País de origen y acuerdos comerciales: nuevas oportunidades si se gestiona con precisión

Otra palanca para la optimización es la determinación del país de origen del producto. En un escenario globalizado, donde la fabricación suele repartirse entre distintos países, es crucial saber en qué etapa se produce la transformación sustancial del bien. Esta definición es la que determinará el país de origen desde el punto de vista aduanero y, con ello, si pueden aplicarse condiciones preferenciales de entrada al mercado estadounidense.

Esto implica estudiar a fondo los acuerdos comerciales internacionales vigentes y potenciales, ya que pueden abrir la puerta a rebajas o exenciones arancelarias. La cadena de suministro, por tanto, debe analizarse no solo desde una perspectiva logística, sino también estratégica y fiscal.

Visión a medio y largo plazo: inversión, costes y automatización

KPMG insiste en que las empresas deben adoptar una visión a medio y largo plazo, sobre todo en sectores como la automoción, donde muchas compañías españolas han realizado inversiones importantes en plantas de producción en México o Canadá con el objetivo de ganar cuota en el mercado estadounidense. Las decisiones estratégicas no pueden depender de coyunturas a corto plazo, especialmente cuando hay grandes inversiones en juego.

Además, las organizaciones deben realizar un análisis integral de su cadena de valor, considerando tanto los costes de producción como la evolución de la demanda. Este análisis permitirá determinar hasta qué punto se pueden ajustar márgenes sin comprometer la competitividad.

En este sentido, la tecnología juega un papel cada vez más importante, permitiendo automatizar procesos aduaneros, analizar grandes volúmenes de datos y simular distintos escenarios de impacto económico.

Efectos en filiales, contratos públicos y subvenciones

La subida de aranceles también puede reducir los márgenes de las filiales internacionales, especialmente si los productos importados entre empresas del mismo grupo incrementan su coste. Esto obliga a revisar las políticas de precios de transferencia para mantener el equilibrio entre lo económico y lo fiscal, y evitar distorsiones en la rentabilidad global.

En el caso de contratos con Administraciones públicas, especialmente en sectores regulados como el farmacéutico o el de infraestructuras, la guía de KPMG recuerda que podría invocarse la figura del factum principis o la fuerza mayor para renegociar condiciones contractuales si los aranceles afectan gravemente el equilibrio económico del contrato. También se apunta a la posibilidad de revisar compromisos adquiridos en subvenciones públicas, en caso de que se vean comprometidos por el nuevo contexto.

Adaptación de precios y oportunidades para sectores estratégicos

Finalmente, las empresas deberán replantearse sus precios de venta en función del coste real de los recursos invertidos y de la sensibilidad de la demanda. En sectores como alimentación y bebidas, donde España se ha posicionado como proveedor competitivo de calidad, esta coyuntura podría convertirse en una oportunidad para ganar cuota de mercado frente a competidores menos ágiles o más expuestos a los aranceles.

KPMG alerta sobre el impacto de los aranceles en EE. UU. y ofrece claves para reducir...