BBVA ha dado un paso firme en su estrategia de sostenibilidad al canalizar 63.000 millones de euros en negocio sostenible durante el primer semestre de 2025, lo que representa un incremento interanual del 48% y un nuevo récord en su historial. Solo en el segundo trimestre, la entidad ha movilizado más de 30.000 millones, consolidando su apuesta por el crecimiento económico ligado a la transición ecológica y la inclusión social.
El 76% del total se destinó a iniciativas relacionadas con el cambio climático y el capital natural —como el uso eficiente del agua, agricultura sostenible o economía circular—, mientras que el 24% restante se orientó a proyectos sociales en sectores clave como la educación, la salud, la inclusión financiera y el apoyo a emprendedores.
Por segmentos, la Banca de Empresas canalizó 23.600 millones de euros (+53% interanual), destacando el impulso del capital natural, especialmente en México, que aportó cerca del 50% de esta financiación. Por su parte, la Banca Corporativa y de Inversión (CIB) movilizó 31.900 millones (+34%), con foco en tecnologías limpias, energías renovables y soluciones como el ‘confirming’ sostenible. La financiación de renovables superó los 1.600 millones.
El área minorista protagonizó el mayor crecimiento relativo, con 7.500 millones canalizados (+119%), gracias a la demanda de vehículos eléctricos e híbridos —742 millones— y soluciones digitales para la eficiencia energética doméstica.
Durante el trimestre, BBVA reforzó su posicionamiento internacional como patrocinador principal del Energy Tech Summit 2025 en Bilbao, donde anunció la financiación del primer proyecto de hidrógeno verde en la península ibérica, que entrará en funcionamiento en 2026.
Este impulso se enmarca en el ambicioso objetivo del banco de canalizar 700.000 millones de euros en negocio sostenible entre 2025 y 2029, más del doble del plan anterior, alcanzado un año antes de lo previsto. En paralelo, BBVA sigue avanzando en su hoja de ruta hacia las cero emisiones netas en 2050, con metas intermedias ya fijadas para 2030 en sectores clave, y con nuevos objetivos en desarrollo, como el agrícola.
