El tejido empresarial de Baleares ha dejado atrás el discurso de la queja para entrar en una nueva fase marcada por la iniciativa propia y la ambición de crecimiento. El II Barómetro Empresarial de BNI Baleares, presentado en Palma, refleja un cambio de mentalidad que redefine las prioridades de las compañías del archipiélago. Frente a un 2025 condicionado por las críticas a la presión fiscal y la falta de personal, 2026 arranca con un empresariado que ha decidido tomar el control de su futuro.
Los datos son elocuentes y apuntan a un escenario de expansión. Siete de cada diez empresas prevén aumentar su facturación a lo largo del año, mientras cerca de la mitad contempla ampliar plantilla y más de la mitad mantendrá o incrementará sus inversiones. Este contexto dibuja un cambio de paradigma en el que el crecimiento deja de estar supeditado al entorno y pasa a depender, en mayor medida, de la capacidad de cada empresa para adaptarse, innovar y ejecutar.
La evolución no implica que hayan desaparecido los riesgos. La incertidumbre política y regulatoria continúa encabezando la lista de preocupaciones, junto al incremento de costes y la posible pérdida de competitividad. Sin embargo, la diferencia clave respecto al año anterior radica en la actitud. Las empresas ya no paralizan decisiones estratégicas a la espera de mayor claridad, sino que integran esa incertidumbre en su gestión diaria y avanzan pese a ella.
En paralelo, la transformación digital se consolida como uno de los grandes ejes competitivos. La inteligencia artificial ha dejado de percibirse como una oportunidad emergente para convertirse en una herramienta imprescindible en la operativa empresarial. El reto, según apunta el barómetro, ya no es tanto tecnológico como humano, en la medida en que exige nuevas capacidades, adaptación organizativa y una visión estratégica clara. En este nuevo escenario, las empresas que no aceleren su transformación corren el riesgo de quedar fuera del mercado en un horizonte cada vez más cercano.
También cambia el enfoque en materia de talento. Lo que hace un año se identificaba como uno de los principales frenos —la falta de personal— se transforma ahora en un elemento central de la estrategia empresarial. Las compañías apuestan por la formación interna, priorizan perfiles adaptables y otorgan mayor peso a la cultura corporativa como factor de diferenciación. Este giro refleja una mayor sofisticación en la gestión de equipos y una apuesta decidida por construir organizaciones más resilientes.
El barómetro dibuja, además, un ecosistema empresarial que gana en confianza. Más del 75% de los empresarios valora positivamente la situación de su empresa, lo que refuerza la idea de Baleares como un entorno económico dinámico y con capacidad de generar crecimiento desde dentro. Esta percepción se apoya en una creciente cultura de colaboración, que se perfila como uno de los motores clave para los próximos años.
En este contexto, BNI Baleares consolida su papel como red empresarial de referencia en las islas, actuando no solo como plataforma de generación de negocio, sino también como espacio de conexión estratégica y termómetro del pulso económico real. El informe subraya que las empresas que crecen lo hacen, cada vez más, en red, apoyadas en relaciones de confianza y colaboración sostenida.
El empresariado lanza, al mismo tiempo, un mensaje claro a las instituciones. Más allá de ayudas puntuales, la principal demanda se centra en la necesidad de un marco estable que permita planificar a largo plazo. Seguridad jurídica, estabilidad normativa y reducción de la incertidumbre se convierten en las condiciones básicas que reclaman para seguir avanzando.
El II Barómetro de BNI Baleares no solo aporta datos, sino que evidencia un cambio de ciclo. Baleares entra en una etapa en la que el crecimiento empresarial se apoya menos en factores externos y más en la capacidad interna de las organizaciones para anticiparse, adaptarse y colaborar. Un nuevo escenario en el que la iniciativa privada marca el ritmo.
