domingo. 19.07.2026

El motor económico de las Illes Balears arranca con fuerza en 2025. El primer semestre ha dejado cifras que recuerdan a los años previos a la gran crisis de 2008: se han visado 2.161 nuevas viviendas, un 42,3% más que en 2024, el mayor volumen en 17 años. Solo en Mallorca, con 1.573 proyectos, se han superado los datos de todas las islas en años anteriores, lo que anticipa un nuevo ciclo expansivo en la construcción residencial.

Este dinamismo se traslada también al turismo, que continúa siendo la gran palanca del crecimiento balear. Entre enero y junio llegaron 7,9 millones de turistas, un 3,2% más, que dejaron en el archipiélago 8.744 millones de euros, un incremento del 6,1% respecto al año pasado.

Más allá de la cantidad, la calidad del gasto también mejora: cada visitante destinó de media 1.103 euros por estancia (+2,8%) y 193 euros por persona y día (+4,4%). El aumento de los viajeros alemanes (+8,7%) compensó la ligera caída de británicos (-2,8%), confirmando la dependencia de la economía balear de sus principales mercados emisores.

Con estos resultados, no sorprende que el PIB balear creciera un 3,4% en el primer trimestre, superando las previsiones del Govern (2,7%). Mallorca (+3,6%) y las Pitiusas (+3,3%) lideran el crecimiento, mientras que Menorca (+1,7%) avanza a un ritmo más moderado.

El sector servicios, estrechamente vinculado al turismo, se mantiene como el más dinámico del Estado, con un aumento de la facturación del 9,2% en el primer semestre, frente al 6,4% nacional. La industria, por su parte, registró una de las subidas más intensas de España (+5,4%), impulsada por bienes de equipo, consumo duradero y energía.

El mercado laboral también acompaña esta fase expansiva: en julio se alcanzaron 655.966 afiliados a la Seguridad Social, un 2,6% más que un año antes, gracias al empuje de los servicios (+2,8%) y la construcción (+2,3%).

Sin embargo, no todo es positivo. La inflación se mantiene como la cara amarga de esta recuperación. En julio, los precios subieron un 3,5% interanual en Balears, frente al 2,7% de la media estatal, con electricidad, alimentos, carburantes y la hostelería como principales responsables. La inflación subyacente escaló al 3,1%, ampliando el diferencial con el resto de España.

En resumen, las Islas viven un momento de euforia económica en el que la construcción y el turismo vuelven a tirar con fuerza, pero también con un desafío claro: contener la inflación y garantizar que este crecimiento no sea efímero ni desigual.

Baleares acelera: más vivienda visada y un turismo que gasta más, pero también más...