domingo. 19.07.2026

La economía balear cerró 2025 con señales claras de fortaleza en varios de sus pilares tradicionales, pero también con matices que invitan a la cautela. La creación de empresas, el empuje del turismo en términos de gasto y el resurgir de la construcción configuran un escenario de crecimiento sostenido, aunque la inversión extranjera y algunos sectores de servicios comienzan a mostrar síntomas de desaceleración.

Uno de los datos más relevantes del ejercicio es el fuerte dinamismo empresarial. Hasta el mes de noviembre se constituyeron en las Illes Balears más de 4.300 sociedades mercantiles, un 6,1% más que en el mismo periodo del año anterior. Se trata de uno de los registros más elevados de la última década, reflejo de un entorno económico todavía favorable para la iniciativa privada, especialmente en actividades vinculadas al turismo, los servicios y la construcción.  Esta es una de las principales conclusiones de El Momento Económico de las Illes Balears de enero, elaborado por la Dirección General de Economía y Estadística.

Este impulso convive, sin embargo, con una inversión extranjera que sigue sin despegar. Hasta septiembre, la entrada de capital foráneo retrocedió un 5,3 % en términos interanuales, un dato que apunta a una mayor prudencia inversora en un contexto marcado por la incertidumbre internacional y el endurecimiento de las condiciones financieras.

Más ingresos turísticos con menos crecimiento de visitantes

El turismo continúa siendo el principal motor económico del archipiélago, aunque su evolución muestra un cambio de patrón cada vez más evidente. Hasta noviembre, el gasto turístico alcanzó los 23.106 millones de euros, un 4,7% más que en 2024, pese a que el número de turistas apenas creció un 1,8%.

El aumento del ingreso por viajero explica buena parte de este comportamiento. El gasto medio por persona se situó en 1.231 euros, mientras que el gasto diario escaló hasta los 198 euros, con incrementos del 2,9% y del 5,5%, respectivamente. Baleares consolida así su apuesta por un turismo de mayor valor añadido, incluso en un contexto de estancamiento en algunos mercados tradicionales.

De hecho, Alemania y Reino Unido —los dos principales emisores— registraron descensos en el número de visitantes, mientras que el crecimiento llegó por la diversificación de mercados internacionales. En total, llegaron al archipiélago 15,5 millones de turistas extranjeros hasta noviembre, frente a 3,3 millones de turistas nacionales, que continúan a la baja.

La facturación del sector servicios volvió a marcar un máximo histórico, pero lo hizo con una clara pérdida de velocidad. En apenas dos meses, el ritmo de crecimiento se redujo a la mitad. La hostelería y las actividades profesionales fueron las más afectadas, mientras que el transporte destacó con un repunte del 12,5 %.

Este comportamiento se refleja también en el tráfico aéreo, que superó su máximo previo a la pandemia con 22,8 millones de pasajeros hasta noviembre, un 1,3 % más que el año anterior.

La construcción no afloja y apunta a otro ciclo expansivo

Uno de los indicadores más contundentes del actual ciclo económico es la construcción. El número de viviendas visadas alcanzó las 4.266 unidades, el nivel más alto desde 2008, con un crecimiento anual del 13,8% y un incremento acumulado cercano al 30%.

El fuerte aumento de los proyectos de obra sugiere que el sector mantendrá su impulso a corto y medio plazo, aunque sigue latente el debate sobre el impacto de este crecimiento en el mercado de la vivienda, los precios y el equilibrio territorial.

El mercado laboral cerró el año con una evolución positiva. En diciembre, la afiliación a la Seguridad Social superó los 488.000 trabajadores, un 2,7 % más que un año antes, impulsada principalmente por los servicios y la construcción. También el sector primario mostró un comportamiento destacable, mientras que la industria avanzó de forma más moderada.

En el lado menos favorable, la inflación sigue siendo un factor de presión. Baleares cerró 2025 con una tasa media del 3,1 %, por encima de la media estatal. Vivienda, restaurantes y hoteles concentraron gran parte de las subidas, mientras que la inflación subyacente se mantuvo claramente más elevada que en el conjunto de España.

En conjunto, la economía balear muestra una base sólida de crecimiento, apoyada en el turismo, la iniciativa empresarial y la construcción. Sin embargo, la caída de la inversión extranjera, la moderación del consumo y la persistencia de la inflación plantean desafíos relevantes para 2026, especialmente en un entorno económico internacional cada vez más exigente.

Baleares acelera la creación de empresas mientras el turismo sostiene la economía y la...