El pequeño comercio de Mallorca ha cerrado la campaña de verano con un balance preocupante. Según una encuesta realizada por la patronal PIMECO a más de 600 establecimientos, el 54,7% asegura haber vendido menos que en el verano de 2024, frente a un escaso 12,5% que logró aumentar su facturación y un 31,25% que la mantuvo estable.
“Este verano ha habido mucha gente en las calles, pero pocas ventas en las cajas. El pequeño comercio ha hecho esfuerzos, pero la rentabilidad se ha visto gravemente afectada”, advirtió la presidenta de PIMECO, Carolina Domingo.
Los sectores más golpeados han sido moda y complementos (34,4%), calzado (8,5%) y, en menor medida, alimentación y producto local (3%). Precisamente los más vinculados al llamado turismo de compras, que parece haber perdido fuelle.
Cambio de hábitos y sensibilidad al precio
El estudio revela un cambio de perfil tanto en turistas como en residentes. Uno de cada dos comerciantes detecta que el visitante gasta menos y busca más descuentos, mientras que seis de cada diez perciben que el residente retrasa sus compras y se muestra más prudente. Todo apunta a una reducción del poder adquisitivo y una mayor sensibilidad al precio.
La percepción mayoritaria entre los encuestados es clara: muchos describen este verano como una temporada de “mucho tránsito en las calles, pero pocas compras reales”. Casi un tercio de los negocios comparte esta misma sensación de frustración.
Factores que explican la caída
Entre las causas que explican esta debilidad, PIMECO señala el avance de las rebajas por parte de las grandes cadenas, que obliga al pequeño comercio a competir desde el inicio de temporada con márgenes mínimos. A ello se suma el aumento del coste de vida en Mallorca, que ha llevado a los turistas a ajustar sus gastos y recortar principalmente en compras.
La patronal también apunta a las restricciones de equipaje impuestas por las aerolíneas, que limitan la adquisición de productos voluminosos o de mayor valor. Además, un 25% de los comerciantes considera que el clima social y el debate sobre la turismofobia han tenido un impacto negativo en las ventas, generando desconfianza y enfriando decisiones de consumo.
Otro factor que contribuye a la debilidad del sector es la fragilidad del canal online. Apenas un 16% de los negocios dispone de venta digital y, en la mayoría de los casos, este canal tiene un peso marginal en la facturación total.
Llamada urgente a las instituciones
Ante este escenario, la patronal reclama medidas inmediatas. PIMECO pide la regulación de las rebajas para frenar prácticas desleales, el refuerzo del apoyo institucional mediante ayudas directas, bonos de consumo y reducción de tasas, así como campañas de concienciación que pongan en valor el comercio de proximidad.
La entidad insiste también en la necesidad de impulsar la digitalización del sector y de alcanzar acuerdos con aerolíneas y puertos que faciliten el transporte de producto local, con el objetivo de superar las limitaciones actuales.
“El pequeño comercio es economía real, vida de barrio y empleo de calidad. Si le damos oxígeno ahora, llegará vivo a la próxima temporada. Mallorca no se puede permitir perder su comercio de proximidad”, concluyó Domingo.
