La capacidad de formular preguntas, explorar nuevas ideas y adaptarse a entornos inciertos se está convirtiendo en una de las competencias más valoradas en el ámbito empresarial. Esa fue una de las principales conclusiones de la conferencia impartida este lunes en Palma por la escritora, periodista y especialista en liderazgo Teresa Viejo, quien defendió que la curiosidad ha dejado de ser una cualidad personal para convertirse en un activo estratégico dentro de las organizaciones.
Durante un encuentro celebrado en CaixaForum Palma, organizado por CAEB y CaixaBank, Viejo sostuvo que el liderazgo actual exige habilidades muy diferentes a las de hace apenas una década. “La curiosidad es la gran fortaleza del líder”, afirmó ante representantes empresariales y directivos, destacando que esta capacidad favorece la innovación, la creatividad y la adaptación a contextos cada vez más cambiantes.
La autora, creadora del Instituto de la Curiosidad y del modelo denominado “Liderazgo Curioso”, explicó que las empresas que impulsan una cultura basada en el aprendizaje continuo logran una mayor capacidad de respuesta frente a los desafíos del mercado. En su opinión, la incertidumbre forma parte de la realidad empresarial y la curiosidad ayuda a gestionarla desde una mentalidad más flexible.
Uno de los aspectos que más interés despertó fue la relación entre curiosidad y salud mental. Viejo señaló que los responsables de equipos muestran una preocupación creciente por el bienestar emocional de sus profesionales y defendió que fomentar la exploración de nuevas perspectivas contribuye a reducir bloqueos, afrontar mejor los errores y favorecer entornos de trabajo más saludables.
“La curiosidad desarrolla una cultura de aprendizaje continuo y adaptación al cambio. Sin curiosidad, ni las empresas ni las personas crecen”, aseguró.
La jornada también sirvió para poner sobre la mesa la importancia que está adquiriendo el bienestar laboral en la estrategia empresarial. La presidenta de CAEB, Carmen Planas, destacó que cada vez más organizaciones están incorporando políticas orientadas a la salud física, emocional y mental de sus plantillas como elemento de competitividad.
Según Planas, las compañías que avanzan hacia modelos de “empresa saludable” no solo mejoran el clima laboral, sino que también fortalecen su capacidad para atraer y retener talento en un mercado cada vez más exigente.
En la misma línea se expresó la directora territorial de CaixaBank en Baleares, María Cruz Rivera, quien recordó que la inversión en las personas y en el desarrollo de capacidades profesionales forma parte de las prioridades estratégicas de la entidad para afrontar los retos de los próximos años.
El encuentro evidenció una tendencia que gana presencia en el tejido empresarial balear: la convicción de que la transformación tecnológica y económica no puede abordarse únicamente con herramientas técnicas, sino también reforzando competencias humanas como la curiosidad, la empatía y la capacidad de aprendizaje.

