La reforma fiscal impulsada por el Govern de Marga Prohens ha supuesto que los ciudadanos de Baleares hayan dejado de pagar 1.444,1 millones de euros en impuestos desde su entrada en vigor, hace ahora tres años. Sin embargo, el análisis de las cifras revela que el grueso de ese esfuerzo fiscal no se ha dirigido a la vivienda ni a las deducciones del IRPF, sino a la eliminación del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones, que concentra tres de cada cuatro euros del ahorro tributario acumulado.
Según el balance difundido por el Ejecutivo autonómico, las bonificaciones y exenciones en el Impuesto sobre Sucesiones han permitido que 38.925 familias se ahorren 1.099,3 millones de euros, lo que representa alrededor del 76% del impacto económico total de la reforma fiscal.
En concreto, 34.797 contribuyentes dejaron de pagar 998,9 millones de euros gracias a la supresión del impuesto entre padres e hijos, abuelos y nietos y entre cónyuges. A ellos se suman otros 4.128 beneficiarios pertenecientes al grupo de hermanos, tíos y sobrinos, que han disfrutado de bonificaciones por valor de 100,4 millones de euros, incrementadas además en julio de 2025.
La vivienda, lejos del peso de las herencias
El segundo gran pilar de la reforma fiscal ha sido el acceso a la vivienda, aunque con un impacto económico muy inferior. Las rebajas en el Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales (ITP) han beneficiado a 10.801 compradores, con un ahorro conjunto de 116,46 millones de euros, apenas un 8% del total de la reforma.
Dentro de este bloque, 5.088 personas mayores de 36 años adquirieron su primera vivienda tributando al tipo reducido del 4%, lo que supuso un ahorro de 35,78 millones de euros.
Por su parte, 3.543 jóvenes menores de 36 años, familias numerosas, monoparentales y personas con discapacidad a cargo obtuvieron una bonificación del 50%, con un ahorro acumulado de 37,72 millones.
El mayor beneficio individual corresponde a los 2.170 menores de 30 años y personas con discapacidad que quedaron completamente exentos del impuesto. Cada operación supuso un ahorro medio cercano a 19.800 euros, con un impacto total de 42,96 millones.
El Govern ha ampliado recientemente el valor máximo de las viviendas que pueden acogerse a estas ventajas fiscales para adaptarlas al incremento de los precios del mercado inmobiliario balear.
Más deducciones en el IRPF
La tercera pata de la reforma ha consistido en la ampliación de las deducciones autonómicas del IRPF. Durante la última campaña de la renta, correspondiente al ejercicio 2024, 111.418 contribuyentes aplicaron alguna deducción autonómica, un 72,9% más que en la declaración de 2022.
El impacto económico alcanzó los 39,18 millones de euros, con un ahorro medio de 352 euros por contribuyente, gracias a deducciones relacionadas con vivienda, conciliación, educación, familias y trabajadores autónomos.
Rebaja fiscal y saneamiento de las cuentas
Uno de los argumentos que utiliza el Govern para defender esta política tributaria es que la reducción de impuestos ha sido compatible con la mejora de las finanzas públicas.
Según los datos del Ejecutivo, durante la legislatura la deuda pública de Baleares se ha reducido en 510 millones de euros, mientras que la ratio de deuda sobre el PIB descendió hasta el 17,7% al cierre de 2025, el porcentaje más bajo desde 2010.
Además, la comunidad autónoma cerró el pasado ejercicio con un superávit de 53 millones de euros, encadenando tres años consecutivos con saldo positivo.
