lunes. 26.09.2022

Toca hablar de elecciones

Hoy toca hablar de elecciones, si o si. No nos podemos escapar de ello. Hoy toca revisar los votos, los porcentajes, los incrementos y retrocesos. Hoy toca hacer un repaso exhaustivo de las mesas electorales, de los barrios, de los municipios. Toca mirar que mayorías se conforman. Toca ver donde habrá gobiernos con mayorías absolutas (en pocos sitios), en donde y como se tendrá que pactar y como enfocarán algunos lo de estar en la oposición.

Hoy toca reflexionar sobre el porqué de estos resultados. Toca averiguar que ha llevado al PSOE al mayor triunfo de su historia en Baleares y que ha llevado al centro derecha al mayor fracaso de su historia en las islas.

 

Para ello habrá columnistas, periodistas y expertos en estas lides que dedicarán horas de estudio a ello para sacar sus conclusiones. Personalmente yo me voy a quedar con sensaciones.

 

Hacía semanas que se percibía un no se que que no puedo describir de que esta vez la cosa iba a ser diferente. De que en Baleares no viviríamos el enésimo cambio político programado cada cuatro años. Las encuestas lo decían y el efecto Sánchez desde Madrid lo acabó de sentenciar.

 

La sensación de los socialistas debe ser indescriptible. Nadie hace cuatro años hubiera podido imaginarse una situación como la de hoy siendo la fuerza más votada y con una hegemonía sin precedentes en la izquierda. No es solo que Francina Armengol pueda volver a gobernar, sino que desde el PSIB lo hará con una comodidad enorme.

 

A Francina no le podrá toser ni MES ni Podem. Ambos han quedado enormemente debilidatos y a pesar de que son necesarios para gobernar, ya no podran irle a Armengol con determinadas exigencias. A los primeros el PSOE les ha pasado por encima y los segundos han sido víctimas de sus propios errores y guerras internas.

 

Lo cierto es que posiblemente ambos partidos entren en el nuevo Govern pero con el sabor agridulce de que son minoritarios.

 

La sensación que hay en el centroderecha también es amarga por que no suman de ninguna manera y ello les condenará a la oposición cuatro años mas. Las sensaciones de unos y otros son diferentes.

 

El PP de Company se tiene que conformar con ser el principal partido de la oposición y consolarse en que no se le ha discutido el liderato del sector derecho en las urnas. Lo cierto es que el PP es un animal malherido pero que nadie lo de por muerto puesto que todas las encuestas les auguraban resultados incluso peores.

 

Los de Ciudadanos con trauma de cambio de lider incluido han mejorado y mucho pero las expectativas de la ola naranja se han quedado cortas y se quedan muy lejos de estar a tocar de los populares. Con todo no se les puede hacer reproche teniendo en cuenta que su implantación municipal aún está entre alfileres.

 

A los de VOX les sucede algo parecido en cuanto a expectativas generadas y no confirmadas. A los verdes al menos no se les puede exigir más ya que debutar con 3 diputados no está nada mal y más si creas una via de agua enorme en tu principal rival en votos como es el PP.

 

Mientras tanto, en medio de la tormenta a los del PI de Jaume Font también se les queda mal sabor de boca. Querían ser mucho más. Querían poder ser decisivos incluso a la hora de formar gobierno pero visto lo visto aguantar la marejada ya puede ser un éxito.

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