martes. 07.02.2023

Somos tontos... muy tontos

Somos tontos, muy tontos, realmente tontos. Es que no tenemos remedio. No me malinterpreten... o si. Como quieran. El tema es que necesitaba llamar su atención desde el titular sin tener que recurrir a palabras malsonantes ni estrambóticas y por ello he empezado de esta manera.

 

Ahora que se han parado a leer estas lineas puedo subir el tono y decirles que considero que estamos rozando la ignorancia supina, que estamos haciendo el ridículo como sociedad. Y lo afirmo por que, después de 10 meses de pandemia ahora resulta que es el momento en el que peor estamos en Baleares. No podemos alegar ignorancia, ni desconocimiento.

 

Estamos en plena tercera ola y a un paso de volver al confinamiento. Como algunos han querido, sí o sí, salvar la Navidad pasándose por el forro todas las prohibiciones en lo referente a reuniones y relajando las medidas preventivas nos hemos vuelto a poner de barro hasta las orejas. Y eso que aún no hemos visto el resultado de la nochevieja y los Reyes. Seguro que será suma y sigue.

 

Estamos fracasando todos como sociedad, desde el el punto de vista ético y moral y ello nos puede llevar al más absoluto desfonde económico. Si, ya sé, algunos nos dirán que la mayoría respeta las normas, (distancia, mascarilla, manos limpias y también airear espacios). Nos dirán que unos pocos irresponsables nos estan condenando a todos. No deben ser tan pocos cuando la cosa va tan mal.

 

El Govern de Armengol ahora cierra bares y restaurantes, cierra centros comerciales, cierra gimnasios y echa el cierre a las reuniones presenciales con amigos y familiares. Ahora toca solo tener contacto directo con convivientes. Y nos dicen que evitemos al máximo salir de casa. No nos confinan por que no quieren una catastrofe económica o por que no se atreven a una medida de tal calibre pero nos dirigimos irremediab lemente hacia este escenario que creíamos ya enterrado y seguramente nos lo merecemos por relajarnos demasiado.

 

Por mucho que todos vayamos de beatos por la vida seguro que en un momento u otro hemos bajado la guardia. Seguro que en un momento u otro hemos hecho caso omiso de las normas por que "seguramente no nos va a tocar. Además ahora que tenemos la vacuna y la cosa está controlada". Pero si que nos toca, directa o indirectamente. Toca a nuestra salud, a nuesto futuro, a nuestro bolsillo y a nuestros valores.

 

No voy a entrar en la crítica facil de si son o no correctas las últimas restricciones adoptadas por la presidenta Armengol, ni si estan tomadas en el momento oportuno. Quiero confiar en que los políticos, más allá de sus limitaciones y más allá de su color político, siempre aspiran al bien común y a buscar la mejor solución.

 

La ruina de nuestros restauradores, de nuestros comerciantes, de nuestro sector turístico no reside en las restricciones que imponen los políticos. Reside en las espaldas de todos y cada uno de nosotros.

 

Y es que comprendámoslo también, el Govern puede entrar a limitar y cerrar sectores económicos para evitar aglomeraciones que faciliten los contagios. Paradojas de la vida no puede entrar en nuestros domicilios para vigilar que se cumplan las normas. Y ese es el gran mal, que no aprendemos si no es bajo amenaza, si no es bajo el miedo a las sanciones.

 

Lo que si tengo clarísimo es que si todos, como individuos si no nos tomamos mucho más en serio una situación que es dramática vamos a pasarlo muy, pero que muy mal. Y no, no soy catastrófico. Es que es muy necesario que alguien lo advierta. Empecemos a entonar el mea culpa y hagamos autocrítica, cada uno en su rincón. Nos lo jugamos todo en estas próximas semanas.

 

Somos tontos... muy tontos
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