sábado. 18.07.2026

Redford y Macron contra el imperio del ‘clickbait’

La muerte de Robert Redford, uno de esos iconos del séptimo arte que tengo la impresión de que nunca nos dejarán, me devolvió la semana pasada a mis inicios como periodista porque, entre otros recuerdos, no pude evitar volver a ver la magnífica película Todos los hombres del presidente (1976). Durante dos horas, unos jóvenes periodistas encarnados por el propio Redford y Dustin Hoffman se empeñan en profundizar, contra viento y marea, en las primeras indagaciones que darían lugar al famoso 'caso Watergate', que provocó la dimisión del presidente norteamericano Richard Nixon en 1974.

Hubo dos aspectos fundamentales del largometraje que hoy en día considero siguen siendo imprescindibles para alcanzar el éxito, especialmente en el complicado mundo periodístico, aunque también extrapolable a otros sectores profesionales. Durante la película, los jóvenes periodistas buscan por todos los medios las fuentes necesarias para contrastar los indicios evidentes de la trama de corrupción. Y, con esfuerzo, investigación y valentía logran reafirmar por diferentes vías aquella conspiración que les quema en las manos. Eran otros tiempos y los periódicos sólo se publicaban cada 24 horas, cierto, pero tuvieron la paciencia y la fe en que encontrarían la manera de probar sus informaciones. Hoy en día, los clickbaits engañosos y poco fiables impiden una mayor profundidad en las informaciones, algo que no deberíamos permitir.

La segunda escena que me llamó poderosamente la atención fue cuando el director del Washington Post, pese a las presiones de todo tipo, decide apostar por sus redactores y darles margen para que pudieran acabar por confirmar su investigación, cosa que acaba ocurriendo. Qué importante es la confianza del director, gerente o CEO, como se llama ahora, en el día a día laboral, y no sólo en los medios de comunicación. Por suerte, siempre he contado con buenos jefes, cuya confianza me ha permitido crecer profesionalmente.

Hace un año exactamente, en estas mismas fechas y en este mismo espacio, hacia un alegato “por un periodismo libre, contrastado y fiable”, defendiendo el periodismo en todas y cada una de sus vertientes, las tradicionales y las que hoy nos aportan las nuevas tecnologías, como ese ‘cuarto poder’ siempre necesario. El ejemplo de Redford y Hoffman en la piel de los periodistas que destaparon el ‘Watergate’ me ha devuelto la esperanza pese a las dificultades informativas que vivimos. También las hubo, de otras formas, en tiempos pretéritos.

Estos días también he asistido atónito a la noticia de la denuncia del presidente de la República de Francia, Emmanuel Macron, contra una youtuber estadounidense que aseguraba que Brigitte Macron es un hombre. Hasta ahí es comprensible que decidan querellarse, pero lo que ya se me escapa completamente es que vayan a presentar “pruebas científicas para demostrar que ella es una mujer”. A mi entender, están dando pábulo y altavoz a las conspiraciones de una de tantas personas que se enriquecen vendiendo contenidos en las redes sin tapujos ni control y, en muchos casos, utilizando a otras personas que nada tienen que ver con ellos.

A pesar de episodios como éste, tengo fe en que las nuevas tecnologías, los nuevos canales de información (webs, redes sociales) acabaran también siendo cribados bajo la batuta de la credibilidad y el rigor. Porque la fiabilidad de un medio es posible, también en la era digital. El X aniversario de Economía de Mallorca, celebrado recientemente en el Castell de Bellver, fue respaldado de forma mayoritaria desde el punto de vista empresarial, político y social. Un claro ejemplo de que la información puede seguir siendo rigurosa y veraz sin atender al imperio del clickbait.

Redford y Macron contra el imperio del ‘clickbait’