Nadie duda que la crisis habitacional es uno -sino el principal- de los grandes problemas que estamos viviendo a nivel nacional, especialmente agravado en Baleares. No en vano, en las Islas el precio de venta por metro cuadrado es el más caro de España (por encima de los 4.000€), sólo por detrás de la Comunidad de Madrid -datos de mayo-. Hoy en día, comprar es un imposible para el que no tenga apoyo familiar o decenas de miles de euros ahorrados; mientras que el alquiler tampoco se anda a la zaga. La escasez de pisos disponibles dispara sus precios.
Pero hay soluciones, o hay que buscarlas, porque los jóvenes actuales y las próximas generaciones deben tener la oportunidad de iniciar sus proyectos de vida que, junto con la incorporación al mercado laboral, lleva implícito la posibilidad de emanciparse. Y la fórmula más accesible durante los primeros años es el alquiler.
Un alquiler que, como digo, muestra escasez de oferta por dos motivos: el uso del alquiler turístico, por el que han optado muchos propietarios en los últimos años dada su exponencial rentabilidad, y el miedo de los propios arrendadores a alquilar sus viviendas por culpa de los impagos, el deterioro de los inmuebles por el bajo o nulo cuidado o la ‘inquiokupación’, cuando el inquilino deja de pagar el alquiler de forma intencionada. Un método extendido para ocupar una vivienda ilegalmente a través de un contrato de arrendamiento.
Existe ese miedo, esa preocupación… y provoca que el propietario, si no lo necesita, se lo piensa mucho antes de sacar su piso al mercado.
"El mercado de alquiler podría atender a la alta demanda de viviendas si las que están vacías se incorporaran a la oferta"
El alquiler, insisto, es la vía más rápida y económica para emanciparse, antes de que el rendimiento de tu trabajo te permita ahorrar y optar a comprar un piso. Y, aunque las cifras bailan y es difícil de conocer la realidad, el mercado de alquiler podría atender a la alta demanda de viviendas si las que están vacías se incorporaran a la oferta.
Recientemente, el Sindicato Unificado de Policías (SUP) ha hecho un llamamiento en Baleares solicitando pisos para que puedan vivir los nuevos agentes de la Policía Nacional que han sido destinado a las Islas, 150 efectivos. Y la respuesta de los propietarios ha sido masiva. En pocas horas, el citado sindicato ya tenía sobre la mesa un centenar de ofertas de viviendas en renta y el teléfono no paraba de sonar, según publicó Última Hora.
El portavoz del SUP en Baleares, Manuel Pavón, señaló que «los propietarios están sacando sus pisos al mercado del alquiler para los agentes de la Policía Nacional porque con ellos no tienen miedo a la okupación». Que el Cuerpo Nacional de Policía y la Guardia Civil sean de las instituciones del Estado mejor valoradas por los españoles, se pone de manifiesto en situaciones como ésta.
Los funcionarios públicos, en este caso la Policía Nacional, generan confianza porque cuentan con nóminas seguras y estables. Es, sin duda, la prueba de que, con seguridad jurídica, con mecanismos legales de cobro y protección de la vivienda, muchos propietarios optarían por poner en el mercado esos pisos vacíos que tanta falta hacen en estos momentos. A las autoridades, a la Administración, debemos exigir como ciudadanos que nos protejan como personas físicas, como hacen las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, pero también que lo hagan con la propiedad privada.
