sábado. 13.08.2022

Jóvenes, formación y exceso de oferta laboral

Una grave crisis económica y otra no menos importante crisis sanitaria después, ambas vividas/padecidas en mayor o menor medida de forma global en todo el planeta, la situación del mercado laboral en España, y más concretamente en Baleares, se empieza a parecer mucho a aquel lejano 2007, antes del estallido de la burbuja inmobiliaria.

 

Recuerdo por aquel entonces (mi última etapa al frente de un medio de comunicación antes de dar el salto al lado de los gabinetes), las dificultades que había para encontrar personal. La reducida plantilla de aquel periódico que tuve el placer de ver nacer y morir en Palma llevaba dos años de continuos cambios por el exceso de oferta de trabajo que había entonces. Los redactores llegaban a la entrevista personal con varias propuestas bajo el brazo y eran ellos quiénes te elegían y no al revés.

 

Llegó 2008 y todo se volvió negro, tanto que hasta una década después no vimos recuperar casi todo el empleo perdido… y llegó la pandemia, con los sinsabores y las dificultades de sobra conocidos.

 

Ahora, que por fin recuperamos el 100% de nuestras libertades y que las empresas, no sin esfuerzo y cargas aún por solventar, pueden mirar al futuro con cierto optimismo, vemos como es la falta de mano de obra cualificada, tanto de rango superior como medio o inferior, la que quita el sueño a los empresarios. Aunque es un problema también globalizado, que afecta a toda España y media Europa, y muy diverso en función de la economía de cada país, en Baleares es especialmente grave en sectores como la construcción y la hostelería (ésta última por razones obvias).

 

¿Cómo es posible que hoteles, restaurantes, constructoras, empresas de distribución, etc. no encuentren personal cuando tenemos 40.000 personas apuntadas al paro? Son varios los motivos que explican esta incongruencia. La inmigración que volvió a sus ciudades de origen por la pandemia y que no ha vuelto a Baleares, los trabajadores que aprovecharon para cambiar de sector, los precios de la vivienda que convierten las Islas en destinos prohibitivos y/o poco rentables para trabajar y, especialmente, la falta de formación especializada.

 

En estos últimos años he tocado muy de cerca la Formación Profesional Dual y he compartido objetivos, experiencias y esfuerzo con decenas de jóvenes deseosos de insertarse en el mundo profesional e iniciar su propio camino. Muchos de éstos, quiénes más se lo han propuesto y empeño han mostrado, lo han conseguido y están trabajando. Pero otros, más o menos válidos, siguen dando tumbos de un lado para otro porque, con excesiva facilidad, encuentran cobijo en empleos temporales (o fijos que dejan al poco de iniciarlos), enlazándolos con las correspondientes ayudas públicas juveniles, por desempleo…

 

Eso sí, la gran mayoría de estos jóvenes que no han decidido o no encuentran su camino conocen perfectamente sus derechos laborales, que exigen desde el primer minuto (algo que defiendo, por supuesto) aunque no responden con tanto conocimiento y entusiasmo a sus deberes profesionales. Creo en la honradez de empleados y empleadores, y soy el primero en denunciar abusos o irregularidades. Pero también es cierto que cuando empezaba mi carrera profesional, con apenas 20 años, jamás me preocupé de las horas extra que hacíamos (en una redacción superábamos con creces las 40h semanales), ni exigí este o aquel día libre, o me vine abajo ante el primer momento de presión y/o desencuentro con mis jefes. Todo lo contrario, suponía un mayor reto para mí y más ganas de seguir aprendiendo y creciendo profesionalmente.

 

Esa cultura del esfuerzo, de superación, esa motivación y ganas de aprender, mejorar y progresar es la que echo en falta hoy en día en una parte de las generaciones que vienen y que cogerán las riendas de nuestro país en los próximos años. Una cultura del esfuerzo y superación que también explicaría las dificultades para cubrir la amplia oferta del actual mercado laboral.

Jóvenes, formación y exceso de oferta laboral
Comentarios