domingo. 19.07.2026

Del FOMO al JOMO: en busca de un equilibrio

Hace poco acabé de leer Vida contemplativa, de Byung-Chul Han. Lo tenía pendiente desde hacía meses y no encontraba tiempo. Hasta que, en una comida, alguien habló del libro con entusiasmo. Y a mí me incomodó no poder participar. Así que hice lo que hacemos todos cuando queremos “estar al día”: acelerar. Lo leí deprisa, casi con ansiedad. Tenía urgencia por terminarlo. Tanta que, en realidad, no me enteré de casi nada. Un elogio de la inactividad convertido en consumo acelerado. Difícil hacerlo peor.

Durante mucho tiempo se ha explicado el FOMO Fear of Missing Out— como una forma de comparación social. Miedo a quedarse fuera. A no estar donde están los demás. A no vivir lo que otros sí viven. Pero, siendo honestos, hoy el problema ya no es tanto compararnos como no quedarnos atrás. No es tanto envidia como ansiedad por actualización permanente. Hay demasiadas cosas pasando, demasiado rápido, y sentimos que deberíamos estar en todas.

El resultado es una vida vivida en modo acumulativo. Más experiencias, más planes, más información, más estímulos. Todo suma, pero poco se asienta. Vamos encadenando momentos sin tiempo para digerirlos. Consumimos libros que no leemos, conversaciones que no escuchamos del todo, viajes que apenas recordamos. Vivimos intensamente, sí, pero de una forma extrañamente superficial.

Frente a esto ha aparecido el JOMOJoy of Missing Out— como una especie de respuesta casi terapéutica. El placer de perderse cosas. De elegir no estar. De quedarse fuera. Suena bien. Incluso suena liberador. Pero llevado al extremo, también puede convertirse en otra forma de autoengaño elegante. Como si retirarse del ruido fuera siempre sinónimo de profundidad. Como si decir “no” automáticamente nos hiciera más conscientes, más libres o más sabios.

Y no. A veces decir “no” es solo evitar complicaciones. O esconderse. O renunciar antes de tiempo.

Así que aquí estamos: entre la ansiedad de estar en todo y la tentación de no estar en nada. Entre el FOMO que nos acelera y el JOMO que, mal entendido, nos puede anestesiar. Dos extremos bastante modernos para un problema bastante antiguo: cómo vivir una vida que tenga sentido sin agotarnos en el intento.

Quizá la salida no esté en elegir uno u otro, sino en algo mucho menos épico y bastante más incómodo: encontrar un punto de equilibrio. Un “camino del medio” que no tiene nada de místico y bastante de práctico. Porque no se trata de vivir menos ni de vivir más, sino de vivir con criterio.

Ese equilibrio pasa, en primer lugar, por modular la intensidad. No todo merece la misma energía. No todo requiere la misma urgencia. Hay experiencias que piden presencia lenta y otras que admiten velocidad. Confundirlas es una de las formas más eficaces de vaciar la vida sin darnos cuenta.

También implica elegir desde el deseo propio y no desde la presión externa. No todo lo interesante es relevante para ti. No todo lo relevante para otros lo es para tu vida. Parece obvio, pero no lo es tanto cuando tienes el móvil vibrando cada diez minutos recordándote todo lo que podrías estar haciendo.

El equilibrio también exige aceptar la renuncia. Elegir algo implica dejar fuera muchas otras cosas. Y eso incomoda. Pero intentar no renunciar a nada es la forma más segura de no disfrutar de nada del todo. La vida no se amplía acumulando, se ensancha profundizando.

Y, sobre todo, este “camino del medio” tiene que ver con algo bastante menos sofisticado de lo que nos gustaría: la coherencia. Ajustar lo que haces con lo que de verdad necesitas. No con lo que toca, ni con lo que se espera, ni con lo que parece que hay que hacer para estar a la altura. Coherencia sencilla, casi doméstica. Pero exigente.

Porque al final, la pregunta no es si te estás perdiendo algo o si te estás protegiendo demasiado del mundo. La pregunta es otra: si la vida que estás llevando se parece, aunque sea un poco, a la vida que realmente quieres vivir.

Y eso, por desgracia, no lo resuelve ni el FOMO ni el JOMO. Eso te toca pensarlo a ti.

Del FOMO al JOMO: en busca de un equilibrio