Puede usted sentirse dichoso: se acerca el 14 de febrero, día de los enamorados. Y este año, encima cae en sábado. Haga usted los preparativos de última hora: flores, reserva en el restaurante de moda, recoja el traje o vestido de la tintorería y compre el perfume adecuado, que el bote de litro y medio de Varón Dandy que le regaló el cuñado en navidades no reúne los requisitos adecuados para la ocasión. Nada puede enturbiar la felicidad y el jolgorio en una tarde noche que empezará con un paseo hacia el restaurante, una cena de las de tomar el vino con el meñique levantado y un final de fiesta digno de recordar.
Nada puede enturbiar la felicidad… Nada? Recuerde el lector que servidor es detective privado y eso significa que somos especialistas en aguar la fiesta (No se queje, que usted es el culpable, usted nos contrata para ver por sus propios ojos aquello que se negaba a creer). No, nada va a enturbiar ese maravilloso 14 de febrero que ya se vislumbra. Dígame, y el 13? ¿Su pareja tiene de repente una reunión de negocios que la va a mantener fuera todo el día? ¿le avisará a última hora que sale a tomar unas copas con los compañeros de trabajo? ¿casualmente se encuentra con una vieja amistad y van a tomar algo?
Pues que lo sepa. Un poco a modo de broma, y un poco como fiel reflejo de la realidad, el portal de relaciones infieles Ashley Madison promovió en el año 2014 que el 13 de febrero fuera considerado como el día mundial del amante. La fecha no es casual, si no que obedece a una pura cuestión de logística: las parejas de amantes no pueden verse el día 14 por motivos obvios, por lo que lo adelantaban al 13. Y la cosa, medio en broma medio en serio, prosperó.
Y en efecto, nuestra experiencia como detectives apunta en un sentido parecido a las percepciones del portal Ashley Madison. No necesariamente al día 13 de febrero, que parece más bien un asunto de marketing que otra cosa, pero sí al hecho de que la relación entre amantes, por su propia naturaleza, deseada por las partes pero furtiva, busca manifestarse de una forma más desinhibida cuando se acercan fechas especiales o que directamente, les impedirán verse con la asiduidad deseada. Los días inmediatamente anteriores o posteriores a las navidades, a las vacaciones de verano, al día de los enamorados, cumpleaños… Cuando los amantes saben que van a estar todo el mes de agosto sin oportunidad para verse porque “tengo en casa a los niños, al cuñado del Varón Dandy y a los suegros”, es cuando los últimos días de julio saltan chispas…
Lo cierto es que muy aparte de las fechas en las que se produzca el encuentro, pocas cosas resultan más curiosas en un despacho de detectives privados que el descubrimiento de una infidelidad. Y es que aún habiendo cambiado mucho su percepción a lo largo de los años, la relación de pareja y la mutua fidelidad sigue siendo algo completamente anclado en nuestra cultura y filosofía de vida.
Sí, por supuesto, han cambiado mucho las cosas: de la consideración de delito que tenía la infidelidad en los años 50 (sí, delito. Investigado policialmente) a la aparente inocencia y nula importancia legal que puede tener una “canita al aire”. Pero una cosa es esa consideración legal y otra el amor propio personal. Porque sí, en el año 2026, somos todos muy abiertos y comprensivos con la infidelidad. Los cuernos nos dibujan siempre una sonrisa burlona en el rostro y estimulan el cotilleo más morboso. Excepto cuando son los propios.
PD. Si se pregunta usted si nosotros tenemos perfil en Ashley Madison… Por supuesto.. y en muchos otros sitios de los que ni ha oído hablar (y que se espantaría si fuera así).
