Baleares lleva la delantera en muchas cosas y una de ellas es el reto que representa poder ofrecer una vivienda digna, a un precio posible de pagar para sus residentes.
Hace tiempo que conseguir una vivienda para los residentes en Baleares se ha convertido en el mayor problema al cual se enfrentan. Ya sea en alquiler como en venta, es imposible no superar el umbral del 30% de coste en renta disponible y los residentes en las islas ya tienen que dedicar 20 años de sus ingresos a poder costear la compra de una vivienda propia. Esto es más del doble de la media nacional, cuando los sueldos no se duplan al llegar a las islas.
La dejación por parte de los partidos políticos que han gobernado las islas ha sido total hasta hace poco tiempo y seguramente nuestro sistema no está preparado para abordar cuestiones que sobrepasan los cuatro años de mandato. No obstante, no es tan relevante el como hemos llegado aquí, sino como lo podemos resolver.
Debate, datos y acción consensuada
Aunque resulte sorprendente, la falta de información detallada y analizada sobre la evolución del precio, demanda y necesidades ha sido una constante. El dato debe formar parte del debate y este debe buscar consenso. No podemos seguir cayendo en las trampas ideológicas que buscan atacar un adversario, sino hay que actuar de forma empírica, con información veraz y siempre buscando consenso.
Dentro de este esfuerzo no debemos perder de vista el marco jurídico y su cumplimiento. Está fuera de cualquier cuestión que la eficiencia y la racionalización de la burocracia son un eje fundamental para resolver el monumental problema al que nos enfrentamos, pero las reglas básicas que gobiernan nuestro funcionamiento se tienen que respetar. Atentar contra estos principios da gasolina a los debates ideológicos, pero no resolverá un problema tan urgente y acuciante, lo va a cronificar. El tiempo es un factor de extrema importancia: no hay un minuto mas a perder y las piruetas antisistema son un misil en la línea de flotación de las soluciones.
Vivienda a precios asequibles: un problema global
Nadie escapa de este fenómeno global. Aunque como islas siempre padecemos adversidades aumentadas, a nivel urbanísticos todos los territorios se pueden considerar islas. Los planeamientos hace tiempo que fallan a las hora de cumplir su función social, no se han adaptado los modelos de vivienda a una sociedad que ha cambiado de forma enorme desde que se escribieron y la falta de agilidad ahoga las perspectivas de futuro de demasiadas familias y jóvenes.
Estados Unidos, Alemania, España y una enésima cantidad de territorios no producen la vivienda en cantidad y precio como requiere la sociedad. El problema suele concentrar y replicar las siguientes características:
- Alto coste de producción: el precio del suelo y la construcción se han disparado a niveles que ya no permiten construir vivienda asequible. Es importante abandonar el mantra de la especulación: al promotor le será más seguro vender a 10 residentes que necesitan la vivienda por 200.000 € que a un extranjero que por capricho quizás compre por 2.000.000 €. Pero ese promotor no puede perder dinero en el intento, sino su empresa dejará de existir a la primera de cambio.
- Poca eficiencia en el planeamiento: un estudio reciente confirma que el 75% del suelo disponible para construir en EEUU es para vivienda unifamiliar. Es fundamental aprovechar densidades, alturas, tipologías y todo lo que que se nos puede ocurrir para construir unos planeamientos urbanísticos inteligentes que estén al servicio de la sociedad. Los modelos de familia, trabajo y movilidad han cambiado.
- Insuficiente capital: las complicaciones para poder acceder a una financiación y el (todavía) poco interés por la inversión privada son un grandioso freno a la vivienda asequible. Tanto los bancos centrales como las entidades bancarias deben hacer un esfuerzo mucho mayor para agilizar el flujo de capital a estos proyectos. También el capital privado tiene una obligación moral y - si hace las cosas bien - una opción de inversión muy segura en este ámbito.
- Falta de apoyo a las familias: la financiación económica y el apoyo fiscal no deben ir solo a las promotoras, sino que han de dirigirse de forma decidida a las familias y jóvenes que desean adquirir su primera vivienda. Ante un colapso social de la dimensión a la que nos enfrentamos, nunca debemos dejar de lado a los que mas sufren las consecuencias. En el contexto actual es imposible ahorrar y los parámetros de financiación para este segmento de población tendrán que ser redefinidos.
Soluciones y Oportunidades en Vivienda Asequible
Poner solución al reto de la vivienda no require únicamente de un esfuerzo en equipo importante, sino que - una vez se apliquen las fórmulas de forma efectiva - abrirá las puertas a una inversión y generación de empleo estable muy importantes. Lo que también resulta interesante es que la aplicación de la tecnología y avances en los sistemas tanto urbanísticos como constructivos crearán empleo estable y de calidad durante tiempo indefinido.
Estas son las áreas de mejora que require para abordar tan mayúscula empresa:
- Reforma y modernización de los planeamientos: es un reto de dimensión estructural. La revisión de la manera en la cual se diseñan las ciudades, los edificios y los usos afecta a la convivencia a todos los niveles. El uso inteligente de recursos, densidades, alturas, el uso eficiente de energía, unido a la movilidad moderna son ejes que se deben constantemente adaptar a la sociedad y no viceversa.
- Aplicación de nuevos sistemas constructivos: ante el encarecimiento, la falta de mano de obra y el envejecimiento en el sector no hay mas remedio que apoyarse en la tecnología adaptada a la construcción. Los métodos de construcción modular, industrializada, uso de materiales sostenibles como la madera puede que no siempre produzcan una reducción en coste de material, pero acortan notablemente el tiempo de construcción y la huella de carbono de nuestros edificios.
- Colaboración público-privada: nada se va a conseguir sin un intercambio profundo y sincero entre la administración y las empresas. No existe una tecla única, ni un periodo de tiempo limitado. El esfuerzo que se tiene que hacer es tan enorme y el problema tan complejo que no bastarán ni una, ni dos, ni tres legislaturas para arreglarlo. Seguramente lo mejor que podemos hacer es no abandonar jamás este esfuerzo.
- Aprovechar suelos y edificios existentes: la forma mas rápida y ágil para una actuación urgente es el cambio de uso y aprovechamiento de recursos existentes. Basta mirar nuestras ciudades con un poco de detenimiento para entender lo que languidece sin provecho para dedicarlo a los fines necesarios. Los errores del pasado y los cambios de necesidades han de remediarse sin mas titubeos para favorecer a los millones de personas que no pueden permitirse una vivienda.
- Involucración del sector privado: el capital, la industria y la sociedad en general deben aceptar que este es un problema que no se va arreglar solo. Tampoco los políticos, en sus mandatos de cuatro años, podrán poner remedio al enorme problema al que nos enfrentamos sin un clamor social y respaldo por parte de los actores económicos. En los siguientes años se cocinarán muchas recetas y habrá que estar muy alerta para analizar que funciona, que no funciona y como perfeccionar las medidas, siempre adaptándolas a la realidad de cada territorio.
Para concluir, la solución pasará siempre por dotar a la vivienda asequible una rentabilidad aceptable. Para esto es igualmente importante que todos hagan su aportación inicial, como que estén preparados para ir revisándola continuamente. No podemos fallar en el intento, porque la vivienda se está convirtiendo en el mayor motor de empobrecimiento generacional, a la vez que es un potentisimo motor de desigualdad económica que no debemos favorecer por inacción o error en la aplicación de soluciones.
Es vital que todos los actores del sector de la vivienda aúnen esfuerzos y hablen abiertamente sobre el reto y las oportunidades que plantean la vivienda asequible. Quizás, si insistimos en el análisis y la aplicación de fórmulas, seremos capaces de dar la vuelta a esta situación y ofrecer un futuro más amable a las generaciones que nos siguen
