sábado. 18.07.2026

El IPC no es lo que más sube

carolinas

En los últimos años se habla constantemente del encarecimiento de la vida. Los titulares apuntan al precio de la electricidad, a la inflación en los alimentos o al aumento de los alquileres. Todos estos factores afectan directamente al bolsillo de las familias.

Pero hay un aspecto que suele pasar desapercibido, lo que más está subiendo no son los tomates, ni la luz, ni los alquileres, sino los impuestos, tanto directos como indirectos. Según el INE, la vivienda y los suministros suponen alrededor de un tercio del presupuesto familiar, la alimentación ronda el 15% y el transporte cerca del 12%.

A primera vista parece que ahí se concentran las mayores cargas, pero en realidad, si sumamos los impuestos visibles como el IRPF, el IBI o las cotizaciones sociales, y los invisibles como el IVA o los que pagamos en cada litro de gasolina o en cada factura, la carga fiscal total representa entre un 35 y un 40% de los ingresos. Más que cualquier otra partida de gasto.

El IRPF no se actualiza al ritmo de la inflación y esto provoca que, aunque los salarios suban solo un poco, se termine pagando más sin que aumente el poder adquisitivo. Y en los impuestos indirectos ocurre otro fenómeno, cada vez que suben los precios, también crece lo que se recauda, porque el impuesto es un porcentaje. De este modo, incluso sin cambiar los tipos, Hacienda ingresa más año tras año.

La paradoja es que mientras las familias ajustan gastos, el Estado bate récords de recaudación. Por eso, aunque es evidente que la vivienda, la luz o la compra pesan mucho, la mayor losa silenciosa para los ciudadanos son los impuestos. Comprenderlo ayuda a ver con más claridad por qué cada vez cuesta más llegar a fin de mes.

El IPC no es lo que más sube