¿Cuántas veces has pensado o deseado parecerte a alguien? “Si yo me pareciera a ese fulanito o fulanita, las cosas me irían mejor…”. Durante mucho tiempo creemos que debemos parecernos a otros para encajar en la vida y también en el trabajo.
El error está en pensar que existe una forma correcta de ser, de comunicar o de liderar, un molde que, si lo imitamos bien, nos ahorrará dudas, errores y fricciones. Ahí empieza el problema, empezamos a copiar gestos, discursos, silencios, formas de decidir, de dirigir y de estar. Versiones ajenas que parecen funcionar hasta que dejan de hacerlo y entonces llega la frustración. Porque puedes aprender de otros, inspirarte, observar y eso es crecimiento, pero cuando intentas ser otro, algo dentro se apaga.
La personalidad no se fabrica ni se construye desde fuera y copiarla siempre tiene un precio. La personalidad, personal y profesional, se descubre y, con el tiempo, se pule, pues no somos los mismos después de atravesar ciertas etapas, decisiones difíciles, responsabilidades que pesan y momentos que obligan a mirarse sin disfraces.
La experiencia no viene a cambiarnos, viene a quitarnos lo que sobra y ahí aparece una verdad incómoda, pero liberadora, que el mayor error no es cambiar de rol o de estrategia, es dejar de ser tú para encajar.
Ser uno mismo no es resistirse al cambio, es evolucionar sin traicionarse, es crecer sin perder criterio, es liderar sin disfrazarse y es exigir sin dejar de ser humano. Cuando dejas de intentar parecerte a otros, aparece una calma distinta, pues empezamos a hablar con más verdad, a decidir con más coherencia y ha trabajar con menos distracciones mentales. No porque tengas todas las respuestas, sino porque ya no necesitas aparentar.
Quizá el mayor trabajo personal y profesional no sea reinventarse una y otra vez, sino evitar convertirse en una copia aceptable. Porque cuando intentas ser como otros, te pierdes y cuando eres tú, con responsabilidad y coherencia, todo empieza a encajar.
Termino el artículo de hoy con un consejo, y no me gusta dar consejos, pues no soy nadie para hacerlo, pero por experiencia puedo afirmar que lo mejor que podrás hacer es dejar ir la copia y crear tu propia personalidad excelente”.
