¿Quién no sabe qué es el Happy Hour ?, ese ritual sagrado que se activa mágicamente en los hoteles cuando el sol empieza a caer y los huéspedes comienzan a cuestionarse si merecen un cóctel antes de cenar…
En esencia, es un tramo horario (generalmente entre las 18:00 y las 20:00) donde las bebidas (y a veces tapas, si hay suerte) se sirven a precios reducidos, o bajo la codiciada fórmula “paga uno, bebe dos”, también conocida como “la hora de la felicidad”, o “la hora en que el mojito no duele en el alma... ni en la cartera”.
Para el hotel, el Happy Hour es un comodín estratégico y entre sus funciones principales podemos destacar:
- *) Atraer tráfico al bar del hotel, ese lugar misterioso que muchos huéspedes miran, ) pero pocos pisan (salvo los del norte de Europa, ellos siempre encuentran el bar).
- *) Incrementar el ticket medio: la gente compra más cuando siente que está ahorrando, y lo sabe.
- *) Fomentar el ambiente social: un bar lleno da sensación de vida y te hace olvidar que pronto regresarás a la realidad.
- *) Fidelizar al cliente: no hay vínculo más fuerte que el que se crea entre un huésped y su gin-tonic a precio reducido y si el barman es un cachondo, el cliente repite estancia y visita al bar.
Hay quien dice que el Happy Hour está en decadencia, que ya no sorprende, que el cliente está más sobrio, más saludable, más... ¿aburrido?...No del todo, simplemente está mutando.
Algunos hoteles lo han elevado al nivel gourmet (cócteles de autor, tapas de autor, autor de autor...). Otros lo integran con experiencias: clases de coctelería, catas de vino, música en vivo o incluso karaoke (lo cual convierte el bar en zona de alto riesgo después del tercer whisky).
Pero hablemos sobre el cliente hotelero y el su perfil ante el Happy Hour. Podemos encontrar tres perfiles muy definidos:
- 1) El Cazador de Ofertas: memoriza la carta como si fuera el menú de Hogwarts y planifica su tarde para no perder ni un minuto de descuento.
- 2) El Explorador Social: aprovecha para hacer amigos, ligar o, en su defecto, charlar con el barman sobre la vida.
- 3) El Accidental: baja por hielo, descubre el cartel, y una hora después se pregunta cómo acabó en chanclas cantando "Livin' on a Prayer".
En general, el cliente lo agradece, lo espera y hasta lo exige en algunos destinos, porque no es lo mismo beber un margarita a 12€ que a 6€ con cacahuetes o maíz de cortesía.
Si analizamos bien el Happy Hour mediante un DAFO (os confieso que me chifla hacer DAFO’s), podemos destacar sus fortalezas y oportunidades, así como sus amenazas y debilidades:
Fortalezas:
* ) Aumenta el consumo en F&B
*) Mejora el ambiente del hotel
*) Atrae a no-huéspedes (clientes externos)
*) Genera marketing boca a boca
Oportunidades:
*) Integrarlo con experiencias únicas
*) Promocionarlo vía redes sociales
*) Asociarlo con eventos locales
Debilidades:
*) No todos los clientes lo conocen si no se les informa
*) Requiere buena ejecución y personal
*) Puede canibalizar el margen en horas pico
*) Riesgo de exceso de alcohol en entornos familiares
Amenazas:
*) Cambios en hábitos de consumo (vida saludable)
*) Normativas sobre consumo de alcohol
*) Competencia con bares locales con precios más bajos
En mi opinión, el Happy Hour no está muerto, solo está buscando un nuevo ritmo. En tiempos donde el cliente valora tanto el precio como la experiencia, el Happy Hour es esa carta trampa que permite a los hoteles mejorar sus cifras, al huésped disfrutar sin culpa y al camarero brillar con su shaker o más conocido como la coctelera.
Así que la próxima vez que lo veas anunciado en la recepción o en el bar del hotel... no lo pienses dos veces:
¡La felicidad te espera entre las 18:00 y las 20:00 horas! ;-)
