sábado. 18.07.2026

El turismo de lujo en Mallorca ya no es una promesa de futuro, sino una realidad consolidada. Y una de las voces que mejor representa esta transformación es la de Toni Mir, CEO de Cap Vermell Group, quien protagoniza un nuevo episodio del podcast Empresa y Personas de Economía de Mallorca y Moasis Business TV. En una conversación marcada por la sinceridad y las reflexiones personales, Mir repasa su trayectoria empresarial, habla del coste humano de emprender y reivindica un modelo turístico basado en la autenticidad, el talento y el valor añadido.

Mir se define como un “culo inquieto”, un empresario incapaz de quedarse quieto y alguien que reconoce abiertamente ser un auténtico “workaholic”. Sin embargo, lejos de construir un relato basado únicamente en el éxito, el directivo reivindica el aprendizaje constante que le han dejado los fracasos. “He tenido muchos fracasos, de los cuales he aprendido muchísimo. El éxito no sé si me ha llegado todavía, sigo buscándolo”, afirma.

Más allá de los negocios, el CEO de Cap Vermell insiste en la importancia de los valores personales y de construir culturas empresariales sólidas. “Cuando hablo de la familia Cap Vermell hablo de los valores que nos unen”, explica. Para Mir, la única forma de cohesionar equipos amplios y diversos es compartir principios comunes que permitan trabajar de manera colectiva y alejarse del individualismo.

Actualmente, además de liderar Cap Vermell Group en Mallorca, Mir dirige cinco hoteles en Sudáfrica bajo la marca RH Hotels, ejerce como vicepresidente de la asociación de propietarios de IHG para la región de Oriente Medio, África e India, y participa en proyectos inmobiliarios en Luxemburgo. A ello se suma una nueva aventura empresarial vinculada al sector sanitario, nacida a raíz de una experiencia personal relacionada con la salud.

Precisamente, uno de los momentos más profundos de la entrevista llega cuando aborda el desgaste físico y mental que sufren muchos empresarios. Mir reconoce que el estrés crónico y la presión constante forman parte de la realidad diaria de quienes lideran compañías. “El mayor capital que tiene una empresa, sobre todo un empresario, es uno mismo”, sostiene. En este sentido, lamenta que muchos directivos solo presten atención a su salud cuando ya es demasiado tarde.

El empresario mallorquín relata cómo una experiencia médica reciente le llevó a replantearse prioridades y a reflexionar sobre el impacto emocional del liderazgo. “No prestamos atención a la salud hasta que la perdemos”, explica. Según Mir, muchos empresarios viven instalados en una imagen de fortaleza permanente que les impide reconocer públicamente sus debilidades. “No nos podemos permitir el lujo de que el grupo nos vea mal”, asegura.

En este contexto, reconoce también el enorme peaje personal que implica emprender. “Somos muy ausentes. Priorizamos nuestra carrera profesional a nuestra carrera personal y eso tiene un coste”, admite. Aunque asegura haber intentado no perderse los momentos importantes de su familia, reconoce que el trabajo le ha obligado a renunciar a muchas cosas irrepetibles.

Mir reivindica además una mayor valoración social de la figura del empresario. A su juicio, España todavía no comprende suficientemente el riesgo y el sacrificio que implica crear empleo y levantar proyectos empresariales. “Si en la escuela hubiera una asignatura de emprendimiento, la gente pondría más en valor lo que hacen los empresarios”, afirma.

Hijo de una peluquera y de un panadero, el CEO de Cap Vermell recuerda que creció viendo el esfuerzo diario de sus padres al frente de pequeños negocios familiares. De ellos aprendió la cultura del trabajo duro y la responsabilidad. “Los empresarios trabajamos media jornada… y media jornada son doce horas”, bromea.

En paralelo, Mir reivindica la pasión como elemento imprescindible en cualquier profesión. “Si no te gusta lo que haces, no solo te fastidias la vida tú, se la fastidias a todos los que te rodean”, señala. Una filosofía que asegura trasladar también a los equipos de Cap Vermell, donde presume de contar con un elevado grado de fidelización entre empleados. Actualmente, un 15% de la plantilla lleva más de diez años en la compañía y cerca del 50% supera los cinco años de antigüedad.

Para el directivo, esa estabilidad responde a una combinación de cultura corporativa, compromiso y desarrollo profesional. “Lo que más me gusta es ver crecer a las personas”, explica. Mir asegura disfrutar especialmente viendo cómo los empleados evolucionan, se forman y desarrollan nuevas ambiciones dentro de la empresa.

La conversación también sirve para analizar la evolución del turismo de lujo en Mallorca durante los últimos años. Mir recuerda que, cuando comenzaron el proyecto de Cap Vermell hace casi dos décadas, la isla todavía era percibida internacionalmente como un destino turístico de tres estrellas. Hoy, sin embargo, considera que Mallorca ha logrado posicionarse en el segmento premium internacional.

“Mallorca no puede competir en precio. Tenemos que competir en valor”, sostiene. Para el empresario, la llegada de grandes marcas internacionales como Mandarin Oriental o Four Seasons confirma la consolidación de la isla como destino de lujo. Sin embargo, insiste en que el verdadero reto no consiste en acumular marcas, sino en reforzar la marca Mallorca.

A su juicio, la clave está en ofrecer experiencias auténticas, personalizadas y vinculadas al territorio. “La gente no recordará cómo estaban dobladas las toallas, sino cómo la hiciste sentir”, resume. En este sentido, defiende un modelo turístico donde la gastronomía, el producto local, la cultura y las historias humanas cobren protagonismo frente a la estandarización global.

Mir pone como ejemplo proyectos vinculados a agricultores locales o la recuperación de variedades tradicionales mallorquinas, iniciativas que, según explica, generan valor añadido y permiten conectar emocionalmente con el visitante. “El cliente quiere conocer la vida de la gente que vive aquí, nuestra gastronomía, nuestros vinos y nuestra cultura”, señala.

El CEO de Cap Vermell también defiende la importancia de compartir conocimiento dentro del sector turístico. Por ello asegura participar activamente en debates profesionales y compartir experiencias en redes como LinkedIn. “Cuanto más compartimos y más debatimos, mejores seremos todos”, afirma.

A lo largo de la entrevista, Toni Mir deja una idea clara: detrás de cualquier gran proyecto empresarial hay personas con miedos, sacrificios y vulnerabilidades. Y precisamente ahí, en esa combinación entre ambición, pasión y humanidad, es donde sitúa el verdadero valor del liderazgo.

Toni Mir: “Mallorca ha entendido que o compite en valor o perderá la guerra del precio”