miércoles. 15.07.2026

En una economía tan dependiente del turismo y los servicios como la mallorquina, la sanidad ambiental se ha convertido en un factor estratégico para proteger la salud pública, la reputación empresarial y la calidad del destino. Desde Palma, Vectobal se ha consolidado en pocos años como una de las compañías de referencia en Baleares en gestión integrada de plagas y control vectorial. Su CEO, Raúl Luzón, defiende un modelo basado en el rigor científico, la prevención y la sostenibilidad para afrontar los nuevos retos derivados del cambio climático y la globalización.

-Vectobal es una empresa relativamente joven, fundada en 2020. ¿Cómo ha sido la evolución desde sus inicios hasta hoy y en qué punto se encuentra actualmente la compañía?

-Fundamos Vectobal en un momento de incertidumbre global, lo que nos obligó a nacer con una mentalidad muy ágil y centrada en la eficiencia técnica. La evolución ha sido orgánica, pero acelerada: hemos pasado de ser una empresa local con ganas de hacer las cosas de forma diferente a consolidarnos como un referente en Baleares.

Nuestro crecimiento no se ha basado en el volumen, sino en la fidelización a través de resultados técnicos. Hoy, Vectobal es una compañía madura, con un equipo consolidado y presencia en grandes empresas e instituciones de la isla.

-El sector de la sanidad ambiental y el control de plagas suele ser poco visible, pero esencial. ¿Qué peso tiene realmente en la economía y en sectores clave como el turismo o la restauración en Mallorca?

-El control de plagas es el “actor invisible” del éxito turístico de Mallorca. En una economía basada en el sector servicios, la calidad sanitaria es una exigencia no negociable.

Un fallo en la gestión de plagas en un hotel o restaurante no es solo un problema higiénico; supone una crisis reputacional inmediata y un potencial problema sanitario. Nuestro trabajo garantiza la continuidad operativa y protege las infraestructuras, la salud y la imagen de marca de nuestros clientes, algo vital en un mercado tan competitivo y expuesto a las valoraciones digitales.

"El control de plagas es el “actor invisible” del éxito turístico de Mallorca"

-Vectobal apuesta por protocolos técnicos, seguimiento y tratamientos personalizados. ¿Cómo ha evolucionado la profesionalización del sector en los últimos años?

-El sector ha pasado de un modelo de aplicación química reactiva a un enfoque basado en la Gestión Integrada de Plagas (GIP). En los últimos años, además, ha evolucionado hacia una mayor especialización en control vectorial y en prevención de problemas sanitarios, formando parte de la solución en un mundo complejo y globalizado desde una perspectiva One Health.

Nuestra visión del servicio se basa en tres pilares. Por una parte un diagnóstico técnico para entender la biología de la plaga y su comportamiento en cada entorno específico.

Después aplicamos tratamientos personalizados yua que cada instalación presenta condicionantes distintos y requiere soluciones adaptadas Finalmente realizamos un seguimiento continuo. Hay que pensar que el control de plagas moderno se basa en datos y monitorización, no solo en intervenciones puntuales.

Hemos contribuido a profesionalizar el sector aportando una visión científica y reduciendo la dependencia de biocidas mediante el estudio del comportamiento de las plagas.

-En un mercado donde pueden coexistir empresas muy profesionalizadas con otras menos rigurosas, ¿qué importancia tiene contar con compañías certificadas y comprometidas en este ámbito?

-En un sector donde la salud pública está en juego, la diferencia entre una empresa certificada y otra que no lo está es abismal. La rigurosidad no es un adorno; es una garantía legal, sanitaria y ética.

Trabajar con empresas certificadas asegura el cumplimiento de las normativas europeas, el uso correcto de sustancias biocidas —minimizando resistencias— y, sobre todo, una trazabilidad total. En Vectobal, el compromiso es con la seguridad, tanto de nuestros clientes como del medio ambiente.

Por suerte, en Baleares la Conselleria de Salut del Govern balear controla de forma exhaustiva que las empresas de servicios biocidas estén inscritas en el registro ROESB y realiza inspecciones periódicas.

También es importante destacar que, además de las certificaciones obligatorias, existen certificaciones empresariales como las normas ISO, estándares internacionales que definen las mejores prácticas en la gestión de procesos y prestación de servicios. En nuestro caso contamos con las ISO 9001, 14001 y 45001, lo que supone una garantía adicional muy valorada por los clientes.

-¿Qué riesgos existen —económicos, sanitarios o reputacionales— cuando no se gestiona correctamente una plaga en entornos empresariales o institucionales?

-Los riesgos pueden dividirse en tres grandes frentes. El primero es el sanitario: actuamos sobre vectores de enfermedades y un control deficiente puede derivar en problemas reales de salud pública.

Después tenemos el económico ya que una plaga no controlada puede provocar cierres, sanciones administrativas y pérdidas de activos. En última instancia tenemos el reputacional: en la era de las redes sociales, un incidente viral puede dañar la reputación de una empresa durante años.

-La sostenibilidad es cada vez más relevante. ¿Cómo está incorporando Vectobal soluciones más ecológicas o de menor impacto en sus intervenciones?

-La sostenibilidad es uno de los ejes centrales de nuestro crecimiento. En Vectobal estamos incorporando tratamientos de bajo impacto donde priorizamos métodos biológicos y físicos frente a los químicos siempre que es posible.

También optamos por la reducción de huella: optimizamos rutas y consumibles para ser más eficientes.Además ofrecemos un enfoque preventivo. Y es que la forma más sostenible de controlar una plaga es evitar que llegue a instalarse o, si no es posible, actuar en fases iniciales.

Nuestro objetivo es lograr la mínima intervención con el máximo rigor científico. Además, transmitir conocimiento, formar y concienciar a las personas es fundamental.

-¿Cuáles son los principales retos actuales del sector en Baleares? ¿Influyen factores como el cambio climático, la globalización o el aumento de la movilidad en la aparición de nuevas plagas?

-Las islas representan un escenario especialmente complejo. El cambio climático ha alterado los ciclos biológicos: los inviernos más suaves permiten que vectores como los mosquitos o determinadas especies de cucarachas tengan más ciclos reproductivos, lo que a largo plazo se traduce en infestaciones más elevadas durante todo el año.

Además, la globalización y el intenso tránsito de personas y mercancías facilitan la entrada de especies invasoras. El reto es mantenerse siempre un paso por delante mediante vigilancia entomológica constante, conocimiento actualizado y capacidad de respuesta rápida.

"La globalización y el intenso tránsito de personas y mercancías facilitan la entrada de especies invasoras"

-Mirando al futuro, ¿cuáles son los objetivos estratégicos de Vectobal a medio plazo? ¿Crecimiento territorial, diversificación de servicios o especialización técnica?

-A medio plazo, nuestro objetivo estratégico es claro. Por un lado, seguiremos apostando por la especialización técnica como principal ventaja competitiva, invirtiendo en tecnologías de monitorización remota y en la formación continua de nuestro equipo humano para mantenernos en la vanguardia científica del sector.

Por otro, hemos definido una hoja de ruta ambiciosa para el crecimiento territorial. Nuestra intención es exportar el modelo Vectobal más allá de nuestro entorno actual, llevando nuestra metodología de gestión integral de plagas a otros territorios.

Raúl Luzón: "Nuestro objetivo es exportar el modelo Vectobal más allá de Baleares"