La apuesta por la innovación ha sido uno de los pilares clave de este apoyo. Las empresas agroalimentarias han canalizado estos fondos hacia proyectos de I+D+i, adquiriendo maquinaria de última generación, como sistemas de GPS y sensores para optimizar el uso del agua y la adaptación de cultivos al cambio climático. Además, se han financiado investigaciones en nuevas variedades genéticas diseñadas para aumentar la eficiencia y competitividad de las explotaciones.
Entre los productos más demandados destacan los préstamos para la compra de fincas y su transformación en cultivos de alto valor, como olivar, almendro, pistacho o aguacate, así como las líneas de financiación a corto plazo, anticipos de subvenciones y créditos de campaña.
Santander también consolidó su alianza estratégica con Atitlan en 2024, creando la plataforma Atgro, dedicada al desarrollo de proyectos agrícolas a nivel global. Con una inversión inicial de 250 millones de euros, Atgro tiene como objetivo atraer más capital para superar los 500 millones y avanzar hacia un modelo de producción más escalable y sostenible.
Además, el banco ha estado presente en los principales eventos agrícolas del país, como Fruit Attraction en Madrid, Alimentaria en Barcelona y Agroexpo en Extremadura, para trasladar a los profesionales del sector las últimas tendencias e innovaciones. En España, Santander cuenta ya con 125 oficinas especializadas en el negocio agro, que incluyen espacios exclusivos y expertos dedicados a asesorar a agricultores y ganaderos.
Con estas iniciativas, Santander reafirma su compromiso a largo plazo con el sector agroalimentario en un momento crucial de transformación frente a los retos del cambio climático y los nuevos hábitos de consumo.
