domingo. 07.06.2026

RIU Hotels & Resorts continúa reforzando su compromiso con la conservación de la biodiversidad a través de distintos proyectos ambientales en Andalucía. La cadena hotelera colabora actualmente con las entidades Ecoherencia y Asociación Hombre y Territorio (HyT) en iniciativas centradas en la recuperación de ecosistemas costeros y marinos especialmente sensibles, desde las dunas y salinas de la Bahía de Cádiz hasta los fondos marinos del Paraje Natural de Acantilados de Maro-Cerro Gordo.

Uno de los proyectos más avanzados es el que desarrolla Ecoherencia en el Parque Natural Bahía de Cádiz, con el respaldo científico de la Facultad de Ciencias del Mar y Ambientales de la Universidad de Cádiz y la colaboración de diferentes organismos vinculados a la gestión de este espacio protegido.

Las actuaciones se han llevado a cabo en la Playa de Levante, en El Puerto de Santa María; la Playa de Camposoto, en San Fernando; y la Salina de la Esperanza, en Puerto Real. Entre los resultados más destacados figura la retirada de más de 7.200 kilogramos de uña de gato (Carpobrotus edulis), una especie invasora que dificulta el desarrollo de la vegetación autóctona de las dunas. Tras su eliminación, se han realizado plantaciones de especies propias del litoral para favorecer la regeneración natural de estos espacios.

Los trabajos también han incluido la instalación de captadores de arena fabricados con mimbre natural y la plantación de barrón (Ammophila arenaria), una especie fundamental para la formación y estabilización de las dunas. El objetivo es reforzar la capacidad de estos sistemas naturales para resistir la erosión y los efectos de los temporales.

En la Playa de Camposoto, además, se han retirado cerca de 1.000 kilogramos de maderas deterioradas procedentes de antiguas estructuras, así como residuos acumulados en la costa tras diversos episodios de borrascas.

Otra de las actuaciones se ha centrado en la Salina de la Esperanza, un enclave de gran importancia para numerosas aves limícolas dentro del Parque Natural Bahía de Cádiz.

En esta zona se ha mejorado una superficie de 2.000 metros cuadrados mediante el aporte de sustrato y ostiones para crear áreas más adecuadas para la nidificación de especies como el chorlitejo patinegro, el charrancito común, la avoceta o la cigüeñuela.

Los primeros resultados ya son visibles. Tras las intervenciones se ha localizado un nido de cigüeñuela en la zona restaurada, un dato que confirma la rápida respuesta de la fauna a las mejoras realizadas en el hábitat.

El proyecto incorpora además herramientas de seguimiento tecnológico como vuelos LiDAR y sensores multiespectrales que permiten analizar la evolución del terreno y medir el impacto de las actuaciones. Su continuidad está garantizada, al menos, hasta junio de 2028.

La colaboración de RIU con la Asociación Hombre y Territorio se desarrolla en un escenario muy diferente, pero con un objetivo similar: recuperar ecosistemas de gran valor ecológico amenazados por distintos factores ambientales.

Desde 2025, la entidad ha reforzado sus programas de conservación en el Paraje Natural de Acantilados de Maro-Cerro Gordo gracias al apoyo de la cadena hotelera. Los trabajos se centran en la recuperación de praderas de Posidonia oceanica y en la conservación del coral naranja mediterráneo.

A través del programa PosiRest se está aplicando una técnica innovadora conocida como "Parches de Posidonia", que consiste en implantar fragmentos de esta planta marina sobre estructuras vegetales que facilitan su arraigo y crecimiento en zonas degradadas. La recuperación de estas praderas resulta clave para la salud del Mediterráneo, ya que contribuyen a mejorar la calidad del agua, albergan una gran biodiversidad y ayudan a proteger las playas frente a la erosión.

Por su parte, el programa MedCoral trabaja en la regeneración de arrecifes de coral naranja para aumentar la superficie ocupada por esta especie y favorecer la conexión entre poblaciones que se encuentran cada vez más aisladas. Entre las principales amenazas figura la expansión del alga invasora Rugulopteryx okamurae, cuya presencia está alterando numerosos ecosistemas submarinos del litoral andaluz.

Aunque se desarrollan en entornos muy distintos, ambos proyectos comparten una misma filosofía: actuar directamente sobre ecosistemas degradados, apoyándose en el conocimiento científico y en un seguimiento continuo que permita evaluar los resultados a largo plazo.

Las iniciativas impulsadas junto a Ecoherencia y Hombre y Territorio reflejan una línea de trabajo que combina conservación ambiental y colaboración con entidades especializadas, con actuaciones concretas cuyos efectos ya empiezan a apreciarse tanto en la costa gaditana como en los fondos marinos del Mediterráneo andaluz.

RIU consolida en Andalucía la restauración de dunas, salinas, praderas marinas y...