Pep Trías (Palma, 1982) recibió, el pasado 11 de marzo, el premio Flor d´Ametler 2025 por su difusión y compromiso con la almendra de Malorca dentro de la pastelería tradicional. Lleva desde los 16 años en el mundo de la pastelería. Actualmente regenta la pastelería Trias del Secar de la Real donde elaboran más de 500 referencias repartidas en diferentes épocas del año coincidiendo con las festividades.
-¿Qué ha supuesto para usted este reconocimiento?
-Es un auténtico orgullo. Es un premio que se da a nuestros hornos y pastelerías, ya que, son unos grandes consumidores de la almendra de Mallorca en elaboraciones como coca de turrón mallorquín con oblea, el conocido “gató” (que no debe llevar harina de trigo), el roscón de reyes que lleva en su interior almendra de Mallorca para darle una textura especial, el sabarín y el granizado de almendra. A nivel personal ha significado un reconocimiento al trabajo realizado y una recompensa a la defensa de un producto como es la almendra de Mallorca.
-¿Qué diferencia hay entre la almendra de Mallorca y otras?
-La almendra de Mallorca, bien sea por el clima o territorio, hace que sea una almendra con sabor singular y desprende unos aceites que le caracterizan. Hemos elaborado gatós con almendras procedentes de otros lugares y se observa la diferencia entre las dos tipologías. La almendra mallorquina es muy valorada, históricamente, dentro y fuera de la isla.
-¿Cómo tratan ustedes en su horno la almendra de Mallorca?
-Para nosotros es un producto muy importante, es un lujo tenerla en nuestros obradores. Nos aporta un aroma y texturas que otorgan una singularidad los productos con los que se elabora.
-¿Qué importancia el dan al producto local en la elaboración de sus productos?
-Nosotros utilizamos producto local, siempre y cuando sea posible. El producto local va muy vinculado a los productos locales de temporada. Nos sentimos comprometidos con los frutos de nuestro paisaje y mundo rural.
-¿Ves rentabilidad a la pasteleria tradicional?
-Por supuesto. Es lo que nos caracteriza por identidad, por tradición y por convicción, ya que, nuestra clientela nos lo demanda. Puedes encontrar un panetone en Mallorca, Roma o Nueva York, mientras que, un gató, un robiol o una empana, tal vez, no sea tan fácil encontrarlas. Creo que hay que poner en valor lo que nos caracteriza históricamente.
-¿Observa una falta de relevo generacional en su sector?
-Por supuesto, como en muchos oficios. Realmente las nuevas generaciones pueden formarse en nuestro oficio, pero cuando llegan a la realidad laboral, bien sea por horarios, festividades, etc, tal vez no les resulte tan atractivos. Yo personalmente me volvería a introducir en este mundo.
-¿Qué recomendaciones les haría a los jóvenes pasteleros?
En primer lugar, formarse lo mejor posible, tener convicción de que realmente es lo que les gusta, además de estar preparado para superar los obstáculos y dificultades durante el camino, con sacrificio y constancia, se logran los objetivos. Es un oficio que requiere mucha dedicación y un trabajo diario que consiste en la transformación de materias primas en un producto. Influyen muchos factores como la cocción, temperaturas de fermentación y la gran variedad de productos, como he mencionado, sujetos a unas fechas determinadas.
