La startup mallorquina Manduca ha sido recientemente incorporada al Clúster Biotecnológico de las Illes Balears (BIOIB), consolidándose como un ejemplo destacado de cómo la innovación científica local puede impulsar soluciones alimentarias sostenibles.
Su propuesta: transformar un subproducto hasta ahora sin valor comercial –el germen de algarroba– en una fuente de proteína vegetal con más de un 60% de contenido proteico y todos los aminoácidos esenciales.
Desarrollado por el químico Bernardo Cifre, el proceso de Manduca es sencillo, eficiente y patentado, y pone en valor los recursos del entorno mediterráneo sin recurrir a fertilizantes ni pesticidas. Gracias a esta tecnología, Manduca no solo recupera un residuo agrícola, sino que lo convierte en un alimento versátil, nutritivo y apto tanto para dietas veganas como para quienes buscan proteína vegetal de calidad.
La incorporación de Manduca al BIOIB refuerza el compromiso del clúster con el desarrollo de proyectos que combinan sostenibilidad, innovación y aprovechamiento de recursos locales. “Manduca nace de la idea de aprovechar un recurso local que antes no se utilizaba para crear algo nuevo y útil”, explica Cifre. “Es una forma sencilla de aportar más proteína de calidad al Mediterráneo y más allá”.
Manduca se perfila así como una pieza clave en la transición hacia una alimentación más sostenible, saludable y respetuosa con el entorno, alineándose con los objetivos del clúster de fomentar una economía circular e innovadora en las Illes Balears.
