Tres años después de su primera publicación sobre Mallorca, The Business Year vuelve a centrar su mirada en la isla con un nuevo informe y un foro empresarial que analizan su transformación económica. Bajo el lema "Mallorca Forward: Regeneration & Transformation", la iniciativa recoge la evolución de un territorio que, tras la pandemia, ha diversificado su economía, reforzado su compromiso con la sostenibilidad y proyecta un modelo pionero en innovación y habitabilidad. Hoy hablamos con la directora comercial de la publicación, Ioana Popa.
-La primera edición de la publicación The Business Year sobre Mallorca nació en 2022, en plena salida de la pandemia. Tres años después presentáis un nuevo informe y un evento bajo el lema “Mallorca Forward: Regeneration & Transformation”. ¿Cómo ha cambiado la realidad económica de la isla desde aquella primera fotografía y qué os ha motivado a dedicarle una segunda edición?
-Cuando lanzamos el informe de 2022, la isla salía de un letargo provocado por la COVID‑19. Detectamos voluntad de redireccionar la economía, pero los proyectos apenas asomaban. En 2025 la conversación ha madurado y, lo más importante, se ha materializado en inversión.
Los últimos datos de BBVA Research sitúan el crecimiento balear para 2024 en un 3,4%, por encima de la media nacional. Este dinamismo ya no procede solo del turismo: el sector salud atrae capital extranjero, las pymes tecnológicas exportan valor añadido y la industria náutica se consolida como referencia mediterránea.
Además, la administración y los ayuntamientos han interiorizado la agenda verde europea y empiezan a aplicar criterios de economía circular a escala urbana. Todo ello merecía una actualización —no como balance, sino como hoja de ruta a diez años—. De ahí “Mallorca Forward”: la isla se proyecta hacia delante con un modelo que conjuga prosperidad, cohesión social y respeto ambiental.
-A diferencia de otras regiones mediterráneas, Mallorca arrastra problemas muy concretos —tensión sobre la vivienda, saturación de infraestructuras en temporada alta o dependencia del turismo—. ¿Cómo aborda el informe estos desafíos y qué respuestas habéis obtenido al entrevistar a más de cien líderes empresariales y representantes públicos?
-Todos coinciden en que la ecuación vivienda‑competitividad‑medioambiente sigue siendo el termómetro de la salud económica, pero conviene distinguir matices. La vivienda asequible exige fórmulas innovadoras: consorcios público‑privados, impulso de la verticalidad donde la normativa lo permita y trámites de licencias más ágiles para ampliar la oferta de precio contenido.
Por otro lado, la vivienda de lujo es un motor clave—por la inversión directa y por las cadenas de valor que arrastra (arquitectura, interiorismo, náutica, servicios de concierge)—y debe gestionarse con criterios de sostenibilidad y armonía paisajística. Sobre la dependencia turística, la palabra que domina es “regeneración”: el objetivo ya no es atraer más visitantes, sino mejorar la experiencia, distribuir el gasto y conectar con sectores complementarios.
-El foro del 16 de mayo en Cap Rocat reúne perfiles muy heterogéneos. ¿Qué buscáis con esa combinación de voces?
-Queremos un espacio de coproducción de conocimiento. Arrancamos con las cifras de Fundació Impulsa para fijar un marco común y pasamos a casos tangibles: Estel Ingeniería hablará de circularidad en obra civil, Arabella Group de sostenibilidad hotelera, Puerto Portals de innovación náutica y WDNA de tecnologías de salud.
Todo ello bajo el convencimiento de que Mallorca es un modelo turístico consolidado, pero aspira a transformarse también en un sandbox de innovación sostenible, y nuestra misión es dar visibilidad internacional a este proceso. El nuevo informe impreso se entregará allí mismo y, para ampliar el alcance, estará disponible más adelante en las principales plataformas de información empresarial—Bloomberg Terminal, LSEG Eikon, Dow Jones Factiva y FactSet—, así como en Google Books, PressReader y thebusinessyear.com.
-¿Qué papel han desempeñado las asociaciones empresariales baleares tanto en la elaboración del reporte como en la estrategia de convertir conocimiento en exportación?
-Han funcionado como verdaderos aceleradores. CAEB, FEHM, la Cámara de Comercio, APD y el Cercle d’Economia no solo abrieron sus agendas; también alinearon iniciativas que de otro modo avanzarían en paralelo. Facilitaron entrevistas, compartieron datos y, sobre todo, contribuyeron a que las empresas locales proyecten su saber hacer fuera de la isla.
Así se confirma una de nuestras conclusiones: Mallorca cumple todos los requisitos para marcar el ritmo del Mediterráneo y otros destinos como el Caribe en turismo regenerativo, economía circular e innovación. El conocimiento local se convierte en exportación de alto valor, diversificando la economía insular mediante consultoría, ingeniería y formación especializada.
-Con todo este recorrido, ¿cómo imaginas Mallorca en 2030 y qué papel jugará The Business Year en ese horizonte?
-Veo una isla que conserva su magnetismo, pero cuyo PIB se reparte entre varios sectores sólidos; donde la huella ecológica por visitante disminuye año tras año y donde se hayan creado modelos innovadores de habitabilidad. Lograrlo exige medir avances, ajustar políticas y comunicar logros.
The Business Year seguirá siendo un puente entre los protagonistas locales y los mercados globales de capital, talento y conocimiento. Volveremos cada ciclo a narrar la evolución de una isla decidida no solo a mantener su relevancia, sino a inspirar al Mediterráneo—y a destinos tan lejanos como el Caribe—en el camino hacia prosperidad y competitividad.
