martes. 21.07.2026

En un contexto donde la obesidad infantil se ha convertido en un problema de salud pública, Lidl ha dado un paso significativo en su compromiso por mejorar la alimentación de las futuras generaciones. La compañía ha comenzado a eliminar elementos visuales dirigidos a menores —como personajes animados, colores llamativos o nombres lúdicos— de los envases de productos con bajo perfil nutricional de su marca propia.

 

Este cambio ya es visible en las Illes Balears, donde el 11,4% de los niños sufre obesidad, según datos del estudio ENE-Covid elaborado por el Instituto de Salud Carlos III. Así, productos como las galletas de chocolate Capitán Rondo, las gominolas Ladrillos y Tubitos o el Batido de Chocolate han abandonado sus envases atractivos para los más pequeños, apostando ahora por un diseño sobrio, realista y centrado en el producto.

 

Lidl ha rediseñado más de medio centenar de referencias y prevé ampliar esta medida a más de 60 artículos antes de enero de 2026, anticipándose de forma voluntaria a cualquier futura regulación estatal en esta materia. El objetivo es claro: contribuir a frenar la obesidad infantil desde el punto de venta y fomentar elecciones de compra más saludables por parte de las familias.

 

Además, desde 2023 la cadena ha dejado de emitir publicidad de productos con bajo perfil nutricional dirigida a menores, tanto en medios como en su propio folleto. Solo se contemplan excepciones en campañas puntuales como Navidad, Pascua o Halloween.

 

Una estrategia global con impacto local

La iniciativa forma parte de la estrategia de Responsabilidad Social Corporativa (RSC) de Lidl, orientada a fomentar una alimentación más saludable, accesible y sostenible. Este enfoque está alineado con los principios de la Dieta de Salud Planetaria, que promueve un sistema alimentario equilibrado de cara a 2050.

 

Entre otras medidas, Lidl avanza también en la implantación del etiquetado Nutri-Score en todos los productos de marca propia, con previsión de completarlo en 2026. A esto se suma el esfuerzo continuo por reformular su surtido, reduciendo el contenido de sal y azúcar, e impulsando el consumo de frutas, verduras, productos integrales y proteínas vegetales. Su objetivo: que al menos el 20% de su oferta esté compuesta por estos productos saludables en 2030.

 

Lidl como agente de cambio

La obesidad infantil afecta actualmente a uno de cada tres menores en España, y solo uno de cada cuatro ciudadanos la percibe como un problema grave, según el estudio ALADINO del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030. Frente a este panorama, Lidl se posiciona como un agente de cambio dentro del sector de la distribución alimentaria, apostando por medidas reales que contribuyan a reducir la brecha social en salud nutricional.

 

Con acciones como esta, la cadena refuerza su compromiso con el bienestar infantil y su papel en la construcción de un futuro más saludable y sostenible para todos.

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