A principios del siglo XX, cuando el turismo daba sus primeros pasos en Mallorca, el tejido industrial se consolidaba en la isla. Los productos de calzado, tejidos, jabones, bisutería, metalurgia ligera o industria agroalimentaria se destinaba al consumo interno o a la exportación. Entre los pioneros de esa industria: Begudes Puig.
Cuando en 1927, Julià Puig Puigserver fundó Begudes Puig en Llucmajor, estaban en auge las bebidas refrescantes made in Mallorca. Empezó fabricando y distribuyendo refrescos, sifones y gaseosas y pronto creó la famosísima Pinya Mallorquina. La fábrica llegó a tener una plantilla de más de cien personas. Hasta hoy.
En 2025, a punto de cumplir cien años, la familia Puig sigue al frente de la empresa que se ha convertido en un referente de producción y gestión sostenible. En la planta embotelladora de Palma -fabrican la pinya mallorquina, la naranjada, la limonada y la gaseosa de siempre y han incorporado nuevos sabores, como la cola, la cola cero, el refresco de lima-limón; bebidas isotónicas bajo el nombre Esportiu y bebidas para mezclar con cócteles (mixers) como la tónica, el pomelo rosa o la ginger beer. Acaban de presentar la Puig Ginger Ale. No utilizan plástico y son centro de envases retornables. Esta política de reutilización y de aplicación de un modelo circular en la producción y distribución de bebidas les ha hecho merecedores de los Premios Rezero Balears 2025. En 2023 recibieron la medalla de Honor y Gratitud del Consell de Mallorca.
Hablamos con Julià Puig Miquel (Palma, 1992), cuarta generación de Begudes Puig, quien junto a su padre Julià Puig Mòjer, está al frente del negocio familiar.
-¿Qué representa para ti dirigir una empresa como Begudes Puig que está a punto de cumplir cien años?
-Dirigir una empresa como Begudes Puig, que está a punto de cumplir cien años, es un reto y un peso al mismo tiempo. Tengo muy presente que la empresa ha pasado por otros tres Julián Puig, con mucha más experiencia que yo, y que ha superado momentos históricos tan duros, como una guerra civil y, recientemente, la pandemia al Covid. Por eso para mi es un proyecto muy personal y muy especial, pero también muy motivador. Por ejemplo, las anteriores generaciones no se llegaron a plantear algo que hacemos ahora: distribuir fuera de Mallorca. O que los mejores restaurantes de la isla ofrecieran Puig a sus clientes. Estamos orgullosos de ese paso.
-¿Por qué habéis apostado por la sostenibilidad en la fabricación y en la producción? ¿Por qué descartar el plástico?
-La sostenibilidad está en el ADN de Puig. Todas las demás generaciones han tenido siempre claro que la producción de refrescos en Mallorca no tiene sentido si no es en vidrio retornable. Vivimos en una pequeña isla con unos recursos limitados y a la que siempre hemos querido mucho. Como a cualquier mallorquín, no nos gusta ir por la Serra de Tramuntana de excursión o a alguna calita apartada y encontrarnos botellas de plástico, latas, tapones y otros residuos. Por eso, apostamos por el vidrio retornable implantando el sistema de Depósito-Devolución y Retorno (SDDR). El dia que vaya a una playa y me encuentre una botella de Puig ¡se me caerá el mundo!
-¿Cómo se posiciona una marca local frente a las grandes multinacionales?
-Siempre hemos tenido claro que nosotros no somos competencia de las grandes multinacionales, nosotros hacemos nuestro camino y vamos creciendo, poco a poco, según el mercado nos va demandando. El hecho de ser producto local nos beneficia tanto como nos penaliza en según qué ámbitos. Mientras el turista pide producto local al residente le cuesta un poco más, aunque cada vez cala más el orgullo por lo local. Nuestro gran argumento es el producto en sí mismo. No tenemos grandes presupuestos para crecer, ni para campañas de marketing, publicidad y marca. Nuestra mejor publicidad es el producto, intentamos tener un producto tan bueno que cuando lo pruebes te quedes alucinado.
"Nosotros no somos competencia de las grandes multinacionales"
-¿Cuáles son los retos a los que os enfrentáis?
-El primer reto es el crecimiento. Decidimos poner en marcha esta nueva etapa de Puig justo unos meses antes de la pandemia, y durante los primeros dos años fue muy complicada la captación de nuevos clientes y, por tanto, la continuidad de la empresa. Ahora estamos en otra tesitura que es el crecimiento en Mallorca y la apertura de nuevos territorios, como Menorca, Ibiza, Formentera, Cataluña y otros que vendrán el año que viene. Ser pequeños pero con ambición es, a la vez, un reto y una motivación.
"Ahora estamos en la tesitura del crecimiento en Mallorca y la apertura de nuevos territorios, como Menorca, Ibiza, Formentera, Cataluña y otros que vendrán el año que viene"
-¿Cómo ideais los nuevos productos?
-Básicamente estudiamos el mercado, detectamos las tendencias, pensamos qué nos gustaría crear y estudiamos la competencia. Para conseguir el mejor refresco comenzamos una carrera de pruebas de agua, zumos, aromas y proporciones, que puede llevarnos hasta un año. Después, llega la parte más divertida: todo el equipo de Puig nos reunimos en una mesa y probamos las bebidas que hemos creado, votamos y el refresco con más votos ¡será el que sacaremos a la venta!
-¿Qué valoran de Puig, los clientes?
-Creo que, primero, el sabor. Después, que sea un producto local, seguido de nuestros valores y ética empresarial. Somos los de siempre pero somos diferentes.
-¿Dónde podemos encontrar los refrescos de Begudes Puig?
-Nos puedes encontrar en cadenas de supermercados, hoteles, restaurantes y bares, en muchos eventos de la isla, porque nos gusta formar parte de lo que pasa aquí, y ahora también en Menorca, Ibiza, Formentera y Cataluña. ¡Veremos dónde más el año que viene!
