El gigante turístico Globalia ha decidido dar un giro radical a su estrategia empresarial y, tras vender una treintena de hoteles, se ha quedado con solo dos bajo su gestión. A través de su marca Be Live, la compañía operaba hasta hace poco más de 30 hoteles repartidos entre España, Portugal, Marruecos y el Caribe. Sin embargo, en los últimos meses, ha cedido la gestión de estos activos a otros operadores, limitándose a dos propiedades en propiedad: el Be Live Talavera en Toledo (España) y el renovado Santo Domingo Bay Convention Resort & Casino en la capital dominicana.
En una entrevista reciente en Santo Domingo, el presidente de Globalia, Juan José Hidalgo, explicó que la decisión de reducir su presencia hotelera fue una respuesta a las dificultades financieras provocadas por la pandemia, y reconoció que hubo pérdidas importantes, pero que ahora el grupo está mirando hacia el futuro con una nueva visión.
"Ya todo está terminado", afirmó Hidalgo. "Había que vender por la pandemia y la falta de dinero. Ha habido que perder muchas cosas, pero ya están olvidadas". El Be Live Marivent, en Palma, es el tercer hotel que aún está bajo su gestión, pero solo por un año más, antes de que su contrato finalice.
Con la creciente competencia en el sector hotelero y el boom de nuevas infraestructuras turísticas en la República Dominicana, Globalia ha decidido reorientar su enfoque hacia el sector residencial. La compañía planea transformar parte de sus activos hoteleros en residencias para aprovechar la creciente demanda de apartamentos en el Caribe, especialmente entre los compradores de Estados Unidos y Canadá que buscan su retiro en climas cálidos.
Además de los dos hoteles en propiedad, Globalia mantiene otros proyectos en la República Dominicana, incluidos desarrollos residenciales en zonas costeras como Cumayasa, en la provincia de San Pedro de Macorís. Hidalgo anticipa que en los próximos tres años se sumarán otros 2,000 apartamentos a los 600 que ya se han vendido en Santo Domingo.
"El mercado de residenciales tiene mucho más potencial en el Caribe que el de los hoteles. Los viejos hoteles que teníamos en la zona necesitaban una gran renovación, y hemos preferido transformarlos en viviendas", comentó Hidalgo, quien destacó la tendencia en la República Dominicana a convertir antiguas zonas turísticas en residenciales, un fenómeno similar al ocurrido en Canarias con el mercado alemán.
Este cambio de rumbo refleja no solo una adaptación a las nuevas condiciones del mercado turístico, sino también una clara apuesta por diversificar los negocios y asegurar el futuro de la empresa en tiempos de incertidumbre económica.
