El Govern ha intervenido en un agroturismo de Mallorca un lote de botellas de aceite de oliva por un presunto fraude en su origen y por rellenar envases destinados a los clientes del restaurante, una práctica prohibida por la normativa alimentaria.
La inspección, realizada por el Servicio de Control y Calidad Agroalimentaria de la Conselleria de Agricultura, Pesca y Medio Natural, detectó que el local comercializaba aceite de oliva virgen como si fuera virgen extra elaborado en la finca y procedente de Mallorca. Sin embargo, las botellas carecían de la etiqueta numérica del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Aceite de Mallorca, el distintivo que garantiza la calidad y procedencia local.
Las inspectoras constataron además que el aceite usado para rellenar los envases procedía de una almazara peninsular y no cumplía con la categoría “extra”.
La investigación también destapó otras irregularidades: el restaurante anunciaba productos “del huerto ecológico de la finca”, que en realidad no existía, y ofrecía platos supuestamente elaborados con ingredientes de producto local que no lo eran.
Desde el Ejecutivo balear recuerdan que estas prácticas suponen competencia desleal para los productores de las Illes Balears y un engaño directo al consumidor. Las infracciones graves pueden acarrear sanciones de entre 3.000 y 60.000 euros.
